Falsos mitos y leyendas: el jabón es malo para la piel

Beatriz Iznaola

La piel es una parte de nuestro cuerpo que debemos cuidar todo lo posible. Hay pieles secas, pieles sensibles, pieles grasas, entre otras. Todas ellas tienen un cuidado especial, pero todas deben ser tratadas con delicadeza. La crema es algo primordial en su cuidado, según el tipo de piel que tengas necesitarás una crema u otra. La sabiduría popular, a veces, crea falsos mitos que juegan en nuestra contra. Así, ocurre, por ejemplo, cuando se afirma que la leche rejuvenece la piel, esto no es cierto, es una falsa leyenda, igual que lo es la que afirma que el jabón es malo para nuestra piel.

Este producto es necesario para la higiene de una persona, lo que tenemos que tener en cuenta es que no podemos utilizarlo en exceso, pues podría dañarnos, pero necesario es, igual que el champú para lavar el cabello. Los productos de belleza y de limpieza no pueden usarse en abundancia, mas debemos tenerlos presentes en nuestra higiene diaria. Antiguamente se afirmaba que había que enjabonarse dos veces el cuerpo y el cabello, esto es contraproducente, ya que con un solo lavado es más que suficiente. 

El uso moderado del jabón no es dañino para la piel

Cuando elegimos un determinado jabón para nuestra piel hemos de hacerlo según el tipo de piel que tengamos. Una piel seca necesita un jabón más alcalino y una piel grasa necesita algo más suave. Por lo general, se suelen utilizar poco alcalinos. No se trata tanto de que sea perjudicial, sino de cuál elegir y cómo usarlo. Una vez elegido el idóneo para nosotros hemos de saber que no podemos usarlo en exceso. Lavarse las manos antes de las comidas y después de realizar distintas tareas que pueden mancharnos es lo correcto, lavarse las manos cada hora sin razón es perjudicial para nuestra piel. La clave está en saber dónde está el límite que separa lo normal del exceso. 

Si notamos que el jabón daña nuestra piel debemos acudir a un dermatólogo que estudie el caso y pueda decirnos qué hacer. Lo normal es que un especialista recomiende baños de corta duración, con agua que no sea ni demasiado fría, ni demasiado caliente y, por supuesto, el uso moderado del jabón suave o un sustituto de este. Ya hay muchos en el mercado que pueden cumplir la misma función que el jabón tradicional.