Remedios caseros para la piel seca

Marta Valle

La sequedad es una manifestación de la piel que se caracteriza por una ausencia patente de humedad en la misma. Se trata de una anomalía que hay que tener en cuenta, especialmente si se extiende en el tiempo, ya que puede disponer consecuencias como grietas en la frente y en la parte inferior de los ojos, irritación y descamación de la epidermis. Además, si no se trata, la piel seca puede derivar en una dermatitis, es decir, una inflamación palmaria de la superficie cutánea. Por lo general, esta problemática se puede resolver con el debido cuidado, para lo que podemos recurrir a una serie de remedios caseros de fácil preparación.

Hidratar la piel con remedios caseros

La combinación de aceite de oliva y yema de huevo puede resultar en un remedio casero muy útil para todas aquellas mujeres que sufren de piel seca. Por su parte, el aceite de oliva contiene antioxidantes y vitaminas E y K, mientras que la yema del huevo tiene vitamina A, sustancia que permite a la epidermis lucir más suave. Para la elaboración de una loción casera con estos ingredientes tan solo tenemos que mezclar una cucharada de aceite de oliva con dos yemas de huevo, a lo que podemos añadir, con el fin de potenciar sus beneficios, un poco de agua de rosas o de zumo de limón.

Otra alternativa casera sencilla para la piel seca consiste en combinar una cucharada de gelatina sin sabor con media taza de zumo de manzana. Una vez realizado este paso, hemos de introducir la combinación resultante en el microondas durante un minuto con el fin de disolverla convenientemente. Posteriormente, debemos meterla en el frigorífico y, un rato antes de que se corte, aplicarla a modo de mascarilla sobre la zona afectada por la sequedad.

El aceite de almendras resulta otro excelente remedio casero para la piel seca ya que supone una fuente abundante de vitamina E. Lo bueno de este aceite es que no deja rastros grasos y que, además, es absorbido rápidamente por la epidermis. Su función principal reside en la restauración de la barrera protectora de la superficie cutánea que evita que ésta se reseque.