Remedios caseros para los síntomas de la dermatitis

Marta Valle

La dermatitis es una patología cutánea que provoca inflamaciones en las partes más superficiales de la piel, lo que puede originar la materialización de diversas anomalías como sequedad, eccemas, enrojecimiento, picor y erosiones. Esta enfermedad puede desarrollar diferentes niveles de gravedad, según los factores que la provoquen, por lo tanto los tratamientos serán específicos dependiendo del tipo de dermatitis que nos afecte. Dado este escenario, el dermatólogo es el único especialista que podrá diagnosticar con precisión la problemática que estemos padeciendo. A pesar de esta circunstancia, podemos tratar por separado los diferentes síntomas que se presenten a través de remedios caseros.

Aliviar los síntomas de la dermatitis con remedios caseros

El aloe vera supone uno de los remedios caseros más efectivos para combatir cualquier tipo de problemática que disponga la piel y, por supuesto, para paliar los síntomas derivados del padecimiento de una dermatitis. Esta planta aporta numerosos beneficios a la epidermis debido a sus propiedades regeneradoras, hidratantes, bactericidas, antisépticas y antiinflamatorias. Otra planta fabulosa que puede ayudarnos a aliviar los efectos de la dermatitis es la malva, ya que su contenido en mucílagos ablanda la piel y elimina numerosas manifestaciones de la enfermedad como llagas, pústulas o granos.

El tomillo resulta otra alternativa casera eficaz para aliviar los síntomas de la dermatitis sobre las capas más superficiales de la piel ya que contiene propiedades antisépticas capaces de impedir el desarrollo de la infección. Para potenciar su acción podemos hervir un puñado de esta planta en un litro de agua. Una vez este lista y reposada la mezcla, habremos de realizar lavados diarios con los que el picor irá desapareciendo progresivamente.

Otro remedio casero bastante recurrente en todo tipo de productos orientados a paliar los efectos de la dermatitis sobre el organismo es la avena. Este ingrediente natural, además de aportar una importante nutrición a la piel, es capaz de reducir el enrojecimiento de la piel a la par que aliviar el picor causado por la enfermedad. Si el afectado es el cuero cabelludo existe la posibilidad de emplear aceites terapéuticos como el aceite de lavanda que dispone fuertes propiedades antiinflamatorias.