Remedios caseros para aliviar los síntomas de la ciática

Marta Valle

El ciático es el nervio más extenso del cuerpo humano. Cuando éste se inflama, ya sea por algún tipo de compresión o por una irritación, la mujer afectada comienza a sentir un dolor punzante y fuerte que tiende a iniciarse en el área de la cintura, bajar por el muslo de la pierna y extenderse hasta llegar más allá de la rodilla. La función primordial del nervio ciático consiste en la transmisión de los impulsos nerviosos necesarios para realizar la gran mayoría de los movimientos de toda esta área corporal. Aunque la patología suele tratarse con medicación específica, es posible complementar esta vía de actuación con el apoyo de determinados remedios caseros.

Aliviar los síntomas de la ciática con remedios caseros

El sauce es un potente analgésico natural que puede resultar un aliado muy valioso en la lucha contra los síntomas que se desprenden del padecimiento de una ciática. Si carecemos de aspirina en nuestros domicilio, esta planta puede actuar como un sustitutivo más que eficiente ya que, a diferencia del fármaco mentado, tomada a modo de infusión no daña la mucosa que protege al estómago de posibles agresiones externas. Otras plantas como el apio, el árnica, la lavanda, el enebro, el aceite de cajeput y el romero también pueden utilizarse para aliviar el dolor que se desprende de esta patología.

Otra alternativa casera para el tratamiento de la ciática consiste en la preparación de compresas. Inicialmente podemos utilizar frío para reducir la inflamación a la par que aliviamos el malestar. Para ello podemos envolver la zona afectada con una compresa fría o una bolsa de hielo. Una vez transcurridos unos dos o tres días, podemos comenzar a aplicar calor sobre el área, para lo que podemos calentar las compresas o usar almohadillas térmicas.

Por último, recomendamos la preparación de una cataplasma de lúpulo para tratar de reducir los dolores producidos por la ciática. Para la realización de este remedio casero debemos hervir la hierba durante un periodo de diez minutos y después envolverla en una gasa. Sin dejar que se enfríe en exceso, lo aplicamos directamente sobre el área a tratar y lo cubrimos con un pañuelo con el objetivo de conservar el calor.