Remedios caseros para la piel sensible

Marta Valle

Remedios caseros para la piel sensible

Los profesionales de la dermatología consideran sensible toda aquella piel que se encuentra tan reseca que ya no es capaz de proteger adecuadamente las terminaciones nerviosas o que presenta anomalías evidentes en la zona epidérmica como erosión, pústulas o protuberancias. A un nivel más cercano, podemos identificar una extrema sensibilidad de esta zona corporal gracias a manifestaciones como enrojecimiento o irritación por el uso de cosméticos o por la intervención de factores como la contaminación ambiental, el frío o el calor. Por suerte, es posible tratar esta circunstancia con sencillos remedios caseros.

Tratar la piel sensible con remedios caseros

Uno de los principales factores que hay que tener en cuenta cuando de piel sensible se trata es la utilización de jabones. Éstos, por regla general, contienen fragancias, uno de los alérgenos más agresivos presentes en los productos cosméticos. Por si fuera poco, el jabón es alcalino, por lo que resulta susceptible de quebrar el manto ácido de la epidermis, causando que ésta se reseque y se torne sensible en exceso. Por tanto, uno de los primeros cuidados caseros que debemos llevar a cabo en estos casos pasa por la adquisición de geles que sean hipoalergénicos y específicos para pieles sensibles.

Uno de los remedios caseros más eficientes a la hora de fortalecer las pieles sensibles consiste en la utilización de ácido gammalinolénico. Este ácido graso se encuentra presente en productos como el aceite de la onagra, el grosellero negro o la borraja y dispone como uno de sus más importantes beneficios la nutrición de la dermis, así como la reducción tanto de la inflamación como del dolor asociado a este tipo de anomalía cutánea.

Otra de las grandes alternativas a los tratamientos cosméticos de la piel sensible pasa por la preparación de una loción casera orientada a calmar la irritación y las molestias típicas de esta anomalía. Para ello, tan sólo tenemos que hervir media taza de agua durante cinco minutos y agregar una cucharada de manzanilla. Una vez reposada la mezcla, añadiremos una cucharada de gel de aloe vera o de sábila y batiremos hasta que todos los ingredientes queden bien integrados en la combinación. Para aplicarlo en la piel usaremos una bolita de algodón.

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