Remedios caseros para la psoriasis

Una anomalía muy dolorosa a la par que difícil de controlar y aplacar

Marta Valle

Remedios caseros para la psoriasis

La psoriasis es una enfermedad cutánea que no resulta contagiosa ni peligrosa para la salud de la mujer, pero que puede manifestarse como una anomalía muy dolorosa a la par que difícil de controlar y aplacar. Esta patología se produce cuando las células de la piel se reproducen de modo tan rápido que llegan a la epidermis y comienzan a acumularse junto a las células muertas, conformándose una especie de placas rojizas que se materializan acompañadas de síntomas como irritación y sequedad. Dado el carácter de la dolencia, resulta prudente consultar con un dermatólogo antes de utilizar cualquier remedio casero con el objetivo de aliviarla.

Aliviar la psoriasis con remedios caseros

+ Uno de los remedios caseros más efectivos y populares para atajar los síntomas derivados del padecimiento de la psoriasis redunda en la realización de baños de sol y de agua marina. Por un lado, la luz solar tiende a mejorar el estado de esta enfermedad ya que los rayos ultravioletas ralentizan la proliferación de células cutáneas y tienden a disminuir la inflamación derivada de su padecimiento. Por otro lado, la sal marina puede ser muy beneficiosa para recuperar el estado normal de la piel. En caso de no vivir en zonas costeras, puede adquirirse en establecimientos como supermercados y añadirla al baño habitual.

+ El vinagre de manzana también resulta una alternativa casera muy utilizada para combatir ciertos síntomas de la psoriasis. Hay que disolver el producto en agua -tres cuartos de agua por cada cuarto de vinagre, aproximadamente- y aplicar el remedio directamente sobre la zona afectada para aliviar de forma temporal manifestaciones de la enfermedad como la descamación o el picor.

+ Otro remedio casero que puede sernos muy útil para el tratamiento de la psoriasis consiste en aplicar cataplasmas de arcilla sobre las zonas afectadas por la patología. Preferiblemente, estas cataplasmas han de estar frías y resultar bastante consistentes para que puedan utilizarse durante un período de una hora unas dos veces al día. Una vez finalizada la aplicación de este método, es posible potenciar su acción mediante lavados con infusiones de flor de manzanilla.