Dieta detox de la fruta para depurar tu organismo

David Pastor Menendez

Dieta detox de la fruta

Las dietas detox se encuentran constantemente criticadas debido a una concepción un tanto especial de las rutinas alimentarias. Los regímenes de frutas, como es el caso que ahora nos ocupa, consisten en la ingesta, durante una serie de jornadas fijadas previamente, única de este tipo de alimentos. Las ventajas que proponen los defensores de este tipo de terapias supuestamente depurativas resultan en el consumo masivo de agua, vitaminas, minerales y antioxidantes. El incremento de la micción, por ejemplo, serviría para arrastrar todas aquellas toxinas que se hayan acumulado en nuestro sistema digestivo.

Cómo realizar una dieta detox a base de frutas

El tipo de fruta que ha de escogerse para llevar a cabo una dieta detox de esta clase ha de ser fresca y de buena calidad. Para ello, resulta importante escoger todos aquellos productos que correspondan a la estación del momento y, por tanto, rechazar toda la fruta que haya sido susceptible de pasar mucho tiempo en cámaras frigoríficas. Aunque son muchas las que podemos escoger dentro de esta amplia amalgama de alimentos, las más importantes son las fresas, los limones, las peras, las manzanas, los higos, los melocotones, las cerezas, los pomelos, las uvas y las sandías.

Aparte de las frutas propiamente dichas -que se pueden consumir tanto crudas como en forma de zumos o batidos-, disponemos de otros productos a los que podemos recurrir con el objetivo de complementar esta dieta detox de la fruta. Es el caso no sólo del agua sino también de las tisanas y las infusiones de hierbas como la ortiga, el diente de león, el té blanco, la cola de caballo, el jengibre o el té verde.

Tan importantes como son los alimentos que se deben consumir en este tipo de regímenes depurativos, también lo son todos aquellos que se deben evitar con tal de no retrasar o anular los efectos positivos que podamos conseguir con ellos. Deben excluirse de la rutina productos tóxicos o excitantes como el alcohol, el café y el tabaco, además de alimentos como la pasta, las carnes rojas, el chocolate, las bebidas a base de agua carbonatada y el caramelo.