Qué es una dieta: tipos de dieta

Dieta mediterránea, dieta macrobiótica, dieta cetogénica... ¡Escoge la que mejor se adapte a ti!

Tamara Sánchez

Qué es una dieta: tipos de dieta

La alimentación es uno de los pilares de nuestra salud. A través de los alimentos obtenemos la energía y los nutrientes que necesitamos, por eso, es vital que convirtamos nuestra dieta en una prioridad. Lamentablemente, hoy en día, olvidamos su importancia debido al poco tiempo del que disponemos y a la influencia de los cambios sociales.

Cualquier dieta tiene como objetivo mantener o mejorar nuestra salud, y por tanto nuestro aspecto físico, siendo éste un reflejo de nuestro mejor o peor estado. Ya sea para adelgazarengordar, evitar algunos alimentos o suplir carencias vitamínicas, las dietas deben buscar siempre el equilibrio. Lo más aconsejable es recibir el consejo de un nutricionista profesional que elabore un menú adecuado a nuestras características concretas.

¿Qué es exactamente una dieta? ¿Qué tipos de dietas existen? ¿Cuál es la más adecuada para ti? En Diario Femenino respondemos todas estas preguntas.

Definición de dieta

Definición de dieta

Una dieta es la cantidad de alimentos que un ser vivo proporciona a su organismo. La dieta, por tanto, define nuestro comportamiento nutricional, es decir, se trata de un conjunto de nutrientes que el cuerpo absorbe después del consumo habitual de alimentos.

La dieta constituye un hábito y una forma de vivir. Es cierto que, la mayor parte de las veces, este término se emplea para referirse a los regímenes especiales para bajar de peso o para combatir determinadas enfermedades, aunque la realidad es que estos casos representan modificaciones en la dieta y no una dieta en sí misma.

Por otra parte, se considera que una dieta beneficiosa para la salud del ser humano, es decir, una dieta balanceada y equilibrada, debe contener la cantidad suficiente de calorías y nutrientes esenciales para el correcto crecimiento y desarrollo del organismo en cada una de las etapas de la vida. Una alimentación saludable debe aportar, por tanto, carbohidratos, proteínas y grasas (además de vitaminas y minerales) en las proporciones adecuadas para disminuir el riesgo de padecer enfermedades crónicas.

A la hora de alimentarnos, hay que tener muy en cuenta una serie de criterios como los que te mostramos a continuación:

+ Escoger una dieta variada que incluya alimentos de todos los grupos: frutas, verduras, lácteos, carne, pescado, huevos, azúcares...

+ Mantener un balance adecuado en el consumo de alimentos, es decir, se debe evitar que la ingesta excesiva de un determinado alimento desplace el consumo de otro igualmente necesario.

+ Comer con moderación. Esto nos permite mantenernos en el peso adecuado y evitar la obesidad y sus terribles consecuencias.

+ Comer para disfrutar. Actualmente, el ser humano no come únicamente para sobrevivir, sino que también disfruta haciéndolo. Por ello, nuestra dieta, siempre incorporando alimentos que sean sanos y nutritivos, debe configurarse de forma que nos apetezca comerla. Una dieta que no nos guste puede terminar convirtiéndose en un auténtico martirio.

Los tipos de dieta que podemos seguir para mejorar la salud

Tipos de dieta

A la hora elegir o elaborar una dieta, el primer paso que debemos dar es preguntarnos su objetivo, ya que según éste podemos diferenciar diferentes tipos de dietas:

+ Dietas hipocalóricas: Las más populares y comunes son las dietas hipocalóricas, aquellas que tienen como objetivo bajar de peso a través de una alimentación con pocas calorías. Se trata de darle al organismo una cantidad menor de energía (calorías) de las que él consume a lo largo del día. De esta forma, se crea una restricción calórica y al cuerpo no le queda otro remedio que recurrir a la grasa acumulada para sustentarse. Este tipo de dieta no excluye ningún alimento, aunque sí limita y reduce su consumo. Además, amplía la ingesta de vegetales y frutas.

+ Dietas hipercalóricas: Son menos comunes las mujeres que quieren subir de peso, pero también puede ser un objetivo a lograr a través de una dieta rica en hidratos y grasas. Es importante que este tipo de dieta esté bajo la supervisión de un profesional de la nutrición, de manera que la persona consuma los alimentos adecuados y no piense que comer grasas y azúcar es sinónimo de engordar (con esto lo único que se consigue es empeorar considerablemente el estado de salud). La dieta hipercalórica debe ser rica en nutrientes y contener elevados niveles de calorías como los que se encuentran presentes en el aceite de oliva, en los frutos secos y en determinadas carnes y pescados. Además, al contrario de lo que se suele pensar, esta dieta debe combinarse con actividad física. Preferiblemente se debe optar por ejercicios de musculación y evitar todos aquellos que activen el metabolismo y quemen grasas (running, spinning…)

+ Dieta basal o equilibrada: Son aquellas que no tienen como objetivo modificar nuestro peso, sino mantenerlo de forma saludable y equilibrada. A esta dieta pertenece, por ejemplo, la popular dieta mediterránea. Se conoce como dieta mediterránea por tener su origen en los hábitos nutricionales del sur de Europa los cuales incluyen países como Grecia, España o Italia. Se trata de una dieta que promueve el consumo variado de alimentos, dando prioridad a las frutas, hortalizas, cereales, pescado y carne. Uno de sus elementos fundamentales es el aceite de oliva, una gran fuente de grasas insaturadas. Esta dieta sugiere cocinar a la plancha, hervido o consumir los productos crudos y frescos.

+ Dietas de proteínas: Ya sean para reducir el nivel de proteínas (hipoprotéicas), indicadas en caso de sufrir enfermedades renales o para aumentarlo (hiperprotéicas), a las que se recurre en caso de problemas como anorexia, malnutrición, etc.

+ Dietas cetogénicas: Existen varias modalidades de esta dieta, que carece principalmente de glúcidos o azúcares, sustituyéndose por proteínas o lípidos. Se suelen emplear en caso de enfermedades como la epilepsia u obesidad. Una de las más conocidas es la dieta Atkins.

+ Dieta disociada: Estas dietas tienen como fin el adelgazamiento a través de diversos métodos. Se basan en consumir un solo tipo de nutriente durante un periodo de tiempo, ya que asumen que de esta forma se obliga al cuerpo a consumir las grasas acumuladas.

+ Dieta sin gluten: Los celíacos son las personas que sufren intolerancia al gluten, uno de los componentes presente en muchos cereales; esta dieta sustituye estos alimentos por otras alternativas. Similares técnicas se usan en caso de otras alergias alimentarias.

+ Dieta orgánica: Como su nombre indica, este tipo de dieta se basa principalmente en consumir alimentos orgánicos. Es decir, las personas excluyen de su alimentación productos procesados, químicos, aditivos, pesticidas, fertilizantes, hormonas y transgénicos y los sustituyen por otros cuyo proceso de cultivo es totalmente natural. Al realizar esta dieta se rechaza cualquier componente tóxico y agresivo que contamine la tierra y el producto que genera esta debido a que se considera perjudicial para la salud. Si bien es cierto que esta dieta se considera una utopía ya que en la actualidad los productos procesados, con altos niveles de sal, azúcar y grasas transaturadas se encuentran en prácticamente cada rincón que pisamos. 

+ Dieta vegetariana: Las dietas vegetarianas son aquellas en las que se eliminan por completo los alimentos de origen animal y se consumen únicamente productos de origen vegetal. Esta dieta, por tanto, está basada principalmente en legumbres, frutas, verduras, hortalizas, semillas, granos y soja. 

+ Dieta vegana: La dieta vegana es similar a la vegetariana, con la diferencia de que es más estricta y restrictiva. De ella no solamente se eliminan los alimentos de origen animal, sino también los derivados de ellos. Es decir, las personas veganas no consumen carne, pero tampoco lácteos, huevos o miel, por ejemplo. La mayor parte de las veces, este tipo de dieta no se pone en práctica por cuestiones alimenticias o de salud, sino que muchas personas la realizan por motivos éticos o medioambientales. 

+ Dieta macrobiótica: Esta dieta toma como base las rutinas de alimentación que siguen los japoneses, entre ellos, los de la isla de Okinawa. Se trata de eliminar los alimentos azucarados, las grasas y los fritos e incluir la ingesta de pescado, fruta y verdura. 

+ Dieta de la zona: Para llevar a cabo esta dieta hay que seguir un principio básico: consumir carbohidratos, proteínas y grasas en cada comida. Se aconseja realizar cinco comidas al día y el reparto de nutrientes se realiza de la siguiente forma: 40% carbohidratos, 30% proteínas y 30% grasas. Eso sí, las grasas deben ser saludables (monoinsaturadas y poliinsaturadas) y los carbohidratos complejos, es decir, de absorción lenta. 

¿Y tú? ¿Qué tipo de dieta sigues en tu día a día? Cuéntanoslo en los comentarios. 

 

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