Cefalea en racimos: causas y síntomas del dolor de cabeza más intenso

Marta Valle

La cefalea en racimos es una patología que está considerada por la comunidad médica como uno de los dolores más fuertes e intensos que puede padecer un ser humano antes de perder el sentido y desfallecer. Se trata de una problemática que afecta fundamentalmente a un lado de la cabeza y que puede generar frecuentemente síntomas como lágrimas en los ojos o congestión nasal. Los brotes, una vez se dan, ocurren de forma regular, oscilando su duración entre una semana y un año, separados por otros periodos sin molestias que suelen disponer también una duración estable.

Causas de la aparición de los dolores de cabeza en racimo

Los científicos no han descubierto aún la causa que origina las cefaleas en racimo, aunque parecen estar íntimamente ligadas con la liberación repentina de histamina, una sustancia química que segrega el cuerpo durante una respuesta de carácter alérgico, o de serotonina, un químico producido por las neuronas. Aunque se trata de una patología que se da con mayor frecuencia en los hombres, hay muchas mujeres que actualmente están afectadas por esta dolencia. Según los datos médicos, algunos de los factores de riesgo más comunes para la generación de estas jaquecas son la cocaína, el consumo de ciertos medicamentos, el calor, el consumo de alcohol o tabaco, la luz brillante, la actividad física excesiva, los alimentos ricos en nitritos y las grandes alturas.

El dolor que se manifiesta con las cefaleas en racimo tiende a ser agudo y constante, sintiéndose en uno de los lados de la cara desde la zona del cuello hasta la sien. Cuando el ojo y la nariz del mismo lado de la cabeza se encuentran afectados, es posible que se presente un cuadro con síntomas como hinchazón alrededor de los ojos, lagrimeo excesivo, ojos rojos, cara sonrojada o congestión nasal abundante.

Los tratamientos para los dolores de cabeza en racimo se centran fundamentalmente en la administración de medicamentos para tratar las molestias en cuanto se presenten y en la prescripción de fármacos para prevenir el desarrollo de las cefaleas. También es posible que el médico de cabecera sugiera modificaciones sustanciales en el estilo de vida como los periodos irregulares de sueño o las horas a las que se ingieren los alimentos.