Copa menstrual: 'La primera vez que me la puse, no me gustó nada'

Patricia Fernández, madre de dos niñas, nos cuenta su experiencia con la copa menstrual

copa menstrual
 
Frente a un par de inconvenientes, Patricia Fernández solo ve ventajas en el uso de la copa menstrual, aunque al principio, como les ocurre a muchas mujeres, la idea de tener algo ahí dentro no le atraía. "Lo que llevaba peor era el hecho de mancharme las manos", recuerda. Pero las circunstancias -pasaba mucho tiempo en casa y los tampones le parecían carísimos-, la empujaron a probar la copa menstrual o, como dice ella, "decidí arriesgarme".
 
De esto hace ya tres años, cuando se estrenó en la década de los 40 y después de tener a sus dos peques. Su primer contacto con la copa menstrual fue a través de una amiga. "El problema es que ella no había conseguido acostumbrarse a la copa, pero le parecía muy buen invento, además de muy ecológico". Patricia comenzó a buscar por internet experiencias de otras mujeres que habían tenido más suerte que su amiga y empezó a descubrir "las maravillas de la copa menstrual", según el testimonio de otras chicas: más ecológico, más barato a largo plazo, más saludable (la copa menstrual está hecha con silicona quirúrgica)... Patricia fue a un herbolario cerca de su casa y allí le recomendaron que cogiera una tamaño L, por el hecho de haber sido madre. "La primera vez que me la puse, no me gustó mucho. Me la coloqué mal y estaba incómoda, pero lo mismo me pasó con los tampones cuando comencé a usarlos", dice entre risas, pero esto no fue lo peor: "Al sacarlo, entré en pánico porque había hecho ventosa y costaba tirar de ella. Recomendaban meter el dedo y empujar la copa para que entrase aire en ella y que así fuera más fácil sacarla; y eso hice, y la verdad es que salió fácilmente para mi tranquilidad.
 

Mi primera experiencia con la copa menstrual

Tras el primer susto, Patricia no se rindió y, al siguiente mes cuando le bajó la regla, se enfrentó con optimismo a aquel artilugio silicona de aspecto feísimo porque, como ella misma comenta, "la copa menstrual es mucho más sana que los blanqueantes y el algodón que se usa en los tampones, y más cómoda que las compresas". Además, le pesaba mucho el tema de que fuera algo más ecológico. "Siempre me ha parecido un asco que la gente tire los tampones y las compresas al wc". Esta segunda vez, todo fue mejor: "La doblé como indicaban en el prospecto y la introducí sin problemas".
 
A partir de ahí, la experiencia ha sido todo un éxito. "Estoy encantada con ella y ya llevo dos compradas, porque la primera se me rompió tras dos años de intenso uso. Me resulta cómodo y más limpio, ya que puede durar puesta entre 10 y 12 horas, según lo que manches, con lo que me la pongo por la mañana y hasta por la noche no me la quito. No tengo porqué cambiarme en baños ajenos, en la playa o en cualquier sitio que me pille".
 
"¿Y qué pasa con el hecho de mancharse las manos?", le preguntamos. "Nada, tengo toallitas siempre conmigo o me las lavo sin problema", confiesa entre risas. Patricia asegura que muchas de sus amigas se encuentran como ella hace tres años, pero que en cuanto ella les relata su experiencia, ¡se unen al "club"! ¿Te animas tú también? 
 

Lidia Nieto  •  miércoles, 13 de septiembre de 2017

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