Qué es y cómo proteger la flora vaginal

Teresa Guerra

El flujo vaginal y la flora vaginal

El aparato reproductor femenino está compuesto por diferentes órganos, siendo el más visible la vagina. Al estar expuesto al exterior, la vagina requiere cuidados especiales para proteger su salud, y el propio cuerpo se encarga de ellos a través de la flora vaginal.

La flora vaginal es una barrera de protección formada por multitud de bacterias de diferentes tipos, que impiden la entrada de organismos infecciosos en el interior del aparato reproductor femenino. La flora bacteriana vaginal evoluciona según la edad de la mujer, y requiere ciertos cuidados específicos para segurar su correcto funcionamiento como sistema de protección.

El cuidado de la flora vaginal

Al igual que el Ph de la piel es un factor a tener en cuenta en nuestro aseo diario, también la zona vaginal cuenta con un nivel de Ph ácido que es aún más delicado, y evita el crecimiento de patógenos dañinos para la salud. Las bacterias Lactobacillus son las encargadas de mantener el nivel de Ph produciendo ácido láctico.

Al nacer, las bacterias de la flora vaginal se mantienen debido a los restos de células procedentes de la madre, pero la flora bacteriana de una niña se mantiene estable con bacterias digestivas y cutáneas hasta que llega la pubertad. Con la aparición de los estrógenos comienza la proliferación de las bacterias lactobacilo, hasta que alcanzan el mismo nivel que en una mujer adulta.

El cuidado de la flora vaginal debe ser muy cuidadoso, para asegurarnos de que el nivel de acidez se mantiene entre los 3,8 y 4,5, frente al ph del resto de la piel que se encuentra en el 5,5. Una higiene íntima inadecuada, prendas interiores acrílicas o de nailon, los antibióticos o incluso factores como la ansiedad o el estrés pueden alterar el nivel de ph de la flora vaginal, aumentando el riesgo de sufrir enfermedades de transmisión sexual como el herpes o la candiasis.

La vaginosis bacteriana aparece cuando se produce un daño en la flora vaginal, alterando la mucosa natural y provocando una sensación de irritación llamada vaginitis, que se manifiesta con picores y un flujo vaginal gris o blanco, espeso y de mal olor, y debe ser tratada por el médico o ginecólgo con antibióticos.