Cómo prevenir la hipertensión en la menopausia

Tensión alta en la menopausia

Afrontar la menopausia con una actitud positiva y no tomándola como algo negativo no quiere decir que no debamos tomarnos en serio todos los riesgos que implican los trastornos de la menopausia. La tensión alta o la hipertensión es una de las consecuencias más habituales en esta etapa y debemos tratarla para mantener una buena calidad de vida.

Hipertensión y menopausia

La relación entre la hipertensión y la menopausia es evidente. Si en otras etapas de la vida los hombres son más propensos que las mujeres a la tensión alta, a partir de los 50 años ambos sexos sufren por igual los riesgos de la hipertensión. Un problema al que muchas personas no le dan la importancia que tiene.

Y es que la hipertensión puede ser letal combinado con otros factores como la obesidad, el tabaquismo o la vida sedentaria. No podemos obviar el aumento de las enfermedades cardiovasculares en esta etapa de la vida de la mujer. Como ocurre con la mayoría de los síntomas de la menopausia, el motivo de la hipertensión no es otro que la falta de estrógenos.

Los estrógenos actúan como protectores de las arterias, por lo que la disminución de estas hormonas deja al organismo de la mujer en la menopausia mucho más susceptible de sufrir enfermedades cardiovasculares que, en muchos casos, pueden producir la muerte. Así pues, la hipertensión es un problema que hay que tratar con constancia.

Tratamiento de la hipertensión en la menopausia

Para tratar la tensión alta es necesaria la supervisión médica que decidirá el tratamiento más adecuado. Estamos hablando de medicación específica para la tensión arterial y también de la terapia hormonal sustitutiva, que regula los niveles hormonales. Pero el cuidado fundamental debe partir de una misma.

La tensión alta puede controlarse con un cambio en el estilo de vida. Es fundamental evitar el tan frecuente aumento de peso en la menopausia, porque aumenta el riesgo de hipertensión, así como llevar una dieta equilibrada baja en grasas y restringiendo la sal. Y además, la fitoterapia también puede ayudarnos a combatir este problema.

Tampoco podemos olvidar que un estilo de vida saludable debe incluir la práctica habitual de ejercicio físico. Teniendo en cuenta las características especiales de nuestro cuerpo en la menopausia, especialmente el riesgo de fracturas óseas, el ejercicio debe ser adecuado a nuestras necesidades y limitaciones. Pero en todo caso, el deporte es fundamental para combatir la hipertensión en la menopausia.

Laura Vélez  •  jueves, 2 de mayo de 2013

DF Temas

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