No tengo hijos, pero también quiero conciliar

¿Por qué las mujeres que no son madres no tienen derecho a conciliar?

Tamara Sánchez

No tengo hijos, pero también quiero conciliar

“No soy madre. No tengo hijos pequeños a los que tenga que cuidar cuando se ponen enfermos, a los que tenga que ir a buscar al colegio todos los días o a los que tenga que prestar toda mi atención y cariño. No tengo cargas familiares y, por tanto, tampoco tengo derecho a conciliar”. Son las palabras de Eva, una mujer de 45 años que ha decidido no tener hijos y que, por ello, no puede beneficiarse de las medidas de conciliación.

El tema de la conciliación de las vidas familiar y laboral es hoy en día una de las mayores preocupaciones de los trabajadores en el momento en el que toman la decisión de ser padres. Miles de preguntas se amontonan en sus cabezas: ¿Qué pasa si un día el niño se pone malito de repente y no tengo a nadie con quien dejarlo? ¿Podré seguir rindiendo el mismo número de horas en el trabajo después de estar toda la noche en vela pendiente de mi hijo? ¿Perderé dinero si me acojo a las medidas legales de conciliación? Es totalmente cierto que tener hijos no es nada fácil y lo es aún menos si a esta ardua tarea le sumas una larga jornada de trabajo. Pero… ¿A caso  las personas que no son madres no tienen también obligaciones? ¿Por qué ellas no tienen derecho a conciliar?

Conciliación laboral vista desde otro punto de vista

No tengo hijos, pero también quiero conciliar

Una cosa está clara: La conciliación es necesaria. Las medidas legales que existen en la actualidad en España respecto a la conciliación son justas, aunque para ser sinceras, también son un tanto insuficientes en comparación con otros países de nuestro entorno. Pero, ese es tema a parte. Lo que se pregunta verdaderamente Eva es: ¿Qué sucede con las personas que hemos decidido no ser padres? ¿No son familia también las parejas, los hermanos y los padres aunque no sean dependientes de nosotros? ¿No tenemos derecho a poder compaginar nuestra vida laboral con nuestra vida privada? ¿No tenemos derecho a disfrutar de un paseo con nuestro novio/novia, de la lectura de un buen libro o de una sesión de yoga para relajarnos en el gimnasio? ¿Estamos condenados a trabajar, trabajar y más trabajar?

En primer lugar, Eva deja claro que esto no es una guerra de madres contra no madres. Al contrario. Es una batalla común de todas las mujeres por lograr que las empresas construyan un entorno justo en el que las madres puedan tener un horario adecuado que les permita estar al lado de sus hijos y las no madres no asuman la excesiva carga de trabajo sobrante. 

Una de las razones por las que Eva decidió no tener hijos fue el hecho de poder disponer de más tiempo para ella misma. Si embargo, ese tiempo se está viendo reducido porque tiene que asumir parte de las funciones de las compañeras que sí tienen hijos, no por culpa de ellas, sino porque las empresas no aplican correctamente sus medidas de conciliación. Como la propia Eva afirma el tener hijos o no tenerlos es una decisión totalmente personal y respetable y tanto las personas que los tienen como las que no tienen derecho a disfrutar de una vida privada plena fuera del trabajo. En su caso en concreto no es así. Eva lleva cinco años sin poder coincidir con su pareja de vacaciones ya que sus compañeras madres tienen preferencia a la hora de escoger vacaciones y suelen hacerlo de forma que coincida con las escolares, es decir, en pleno verano y justo cuando su pareja también puede disfrutar de las suyas. ¿A caso Eva no tiene derecho a conciliar con su pareja? ¿Eva y su novio solo son familia si tienen hijos?

Además del tema de las vacaciones, Eva tampoco tiene preferencia a la hora de elegir horarios y si hay que trabajar algún fin de semana también le toca hacerlo a ella. “Si tengo la boda un amigo o familiar un sábado y me toca trabajar me tengo que aguantar y perderme la boda. Mi “excusa” no es tan aceptable para los jefes como ser madre”, afirma. 

¿Cuál es la solución ante esto? Eva piensa que más allá de tratarse de un problema legal, el tema de la conciliación también es un problema de mentalidad de la sociedad en la que vivimos. Una sociedad que a día de hoy continua creyendo que la maternidad es mucho más respetable que la no maternidad. Ese es el primer punto que tenemos que tratar de cambiar. 

Por qué las personas que no tienen hijos también tienen derecho a conciliar

No tengo hijos, pero también quiero conciliar

+ Todas las mujeres tienen derecho a decidir si quieren ser madres o no sin temer que la decisión pueda perjudicarles a nivel laboral y privado. 

+ Todas las mujeres tienen derecho a disfrutar de una vida personal plena sean o no sean madres. 

+ Todas las mujeres tienen derecho a tener una jornada laboral justa y digna.

+ Muchas mujeres que no son madres no piden tener reducción de jornada, simplemente desean no tener que cargar con el trabajo de otras personas porque en las empresas siempre se suele primar a las madres sobre quienes no lo son. 

Lo que dice la ley en España y en otros países

No tengo hijos, pero también quiero conciliar

En España, las medidas legales de conciliación de la vida familiar y laboral se pueden dividir en dos: Por una parte están las retribuidas (permisos de maternidad y paternidad, permiso de lactancia, permiso por enfermedad, accidente, intervención quirúrgica o fallecimiento de un familiar) y por otra parte, las no retribuidas (posibilidad de reducir jornada o excelencias para cuidado de familiares). Además de estas medidas las cuales están recogidas en la ley 39/1999, muchas empresas establecen medidas propias para ampliar las opciones de conciliación de sus trabajadores como pueden ser la preferencia en la elección de horarios o vacaciones, la existencia de guarderías en el propio centro de trabajo o la ampliación de los períodos legales de permiso de maternidad o lactancia. Sin embargo, la palabra ‘conciliar’ se refiere exclusivamente a la relación entre vida familiar y profesional y, por tanto, no es aplicable a aquellas personas que no tienen familiares a su cargo. 

En el caso de España, la jornada laboral es de 40 horas a la semana, aunque en muchas ocasiones este número termina incrementándose y acaba siendo mucho mayor. Sin embargo, ya se ha demostrado que en muchas ocasiones el número de horas dedicadas al trabajo no se traduce en productividad. Esto es algo que tienen muy asumido en países como Holanda o Dinamarca donde las jornadas laborales son de 29 y 34 horas a la semana respectivamente. Esto permite a sus ciudadanos conciliar perfectamente su vida familiar y personal. Estos países destacan además por sus políticas de flexibilidad y su buena gestión económica. Alemania, por su parte, tiene jornadas laborales de 35 horas semanales lo cual también permite tener muchísimo más tiempo libre a las mujeres que son madres y a todas aquellas que no lo son. 

¿Y tú? ¿Qué opinas de la conciliación para las mujeres que no son madres?