Cómo conservar los churros intactos para comerlos al día siguiente

Un pequeño truco para disfrutar de su crujiente textura

Laura García
Laura García Periodista

Durante el año, hay momentos que están unidos a ciertas tradiciones culinarias y estamos seguras de que en tu casa, no te las saltas ni de broma. En mi familia, por ejemplo, siempre ha sido tradición comerse los churros en Año Nuevo, supongo que como en muchas otras. Sin embargo, muy de vez en cuando podemos darnos el capricho de desayunarlos en el fin de semana. Ni siquiera tenemos que ir a disfrutar de ellos por ahí, sino que la mayoría de las veces los comemos en casa, en pijama (con el sacrificio de que algún miembro de la familia vaya a comprarlos, claro). 

¡Qué bueno ese momento de churros con chocolate o con café! ¡Qué ricos recién hechos, calientes y crujientes! Al final, nos puede la gula pero siempre sobran. ¿Y entonces qué? No hay nada como unos churros recién hechos, pero una vez que nos hemos saciado... ¿Qué podemos hacer con los que sobran? En Diario Femenino vamos a contarte cómo conservar los churros intactos para comerlos al día siguiente, o cuando a ti más te apetezca. ¡No te puedes perder todos los consejos que hemos preparado para ti! 

3 consejos básicos para conservar bien los churros

No hace falta comerse los churros y las porras blandos, porque ya sabemos que así no te van a gustar. Aunque siguen conservando el sabor ya no están crujientes. Pero existe un medio camino entre comérselos blandos o recién hechos y es saber conservarlos y recalentarlos correctamente cuando llegue el momento. 

1 Guárdalos bien

Lo mejor que puedas hacer para guardar bien los churros es conservarlos en un plástico o en un tupper hermético. También te pueden servir poner dos platos de forma opuesta, y los churros en el centro. Lo importante es que no los metas al frío de la nevera ni que se queden al aire

2 Olvídate del microondas

Tendemos a pensar que el microondas es la mejor opción pero lo único que puede hacer es calentar la comida perdiendo así el crujiente que tenía. ¡Qué mal! ¿O no te ha pasado con la pizza también? Cuando te sobran porciones de pizza siempre tendemos a calentarlas en el microondas y son muchas las veces que se calienta sin estar nada crujiente, siguiendo blanda como cuando la metimos. Por eso, salvo que quieras comerte los churros blanditos y calientes, olvídate de este electrodoméstico. 

3 El tostador es tu aliado

Parece que no pero sí, el tostador es la mejor solución en este caso. Aunque debemos advertirte que debes tener cuidado si el churro suelta mucho aceite. Para recuperar esa textura crujiente de los churros, mételos en el tostador y deja que pasen unos segundos hasta que veas que el churro está caliente y empieza a recuperar su textura. Una vez listos, sácalos, deja que se enfríen un poco para no abrasarte ¡y prueba a ver si están crujientes! ¡A disfrutar! 

El truco para digerir bien la grasa de los churros

Una situación a la que tenemos que enfrentarnos con muchísima frecuencia cuando comemos churros es que su grasa, a veces, "repite". ¿Qué quiere decir esto? Pues nada más y nada menos que, en muchas ocasiones al no estar acostumbrados a comer fritos, el estómago tarda en digerirlos y tenemos la sensación de estar demasiado llenas toda la mañana, como repitiendo el desayuno una y otra vez. 

Pero con un simple gesto puedes ahorrarte este malestar. Cuando tengas los churros o las porras apriétalas un poco con una servilleta de papel, verás que este papel absorberá bastante aceite. Repite la operación varias veces para conseguir quitar bastante. De esta manera, conseguirás ahorrarte esa grasa innecesaria de más. Ahora sí que sí puedes disfrutar de ellos sin problema. 

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