Guía de cultivo y preparación de plantas aromáticas y de condimento

Guía de cultivo y preparación de plantas aromáticas y de condimento
Para nadie es un secreto que Cristóbal Colón llegó a América por equivocación. Él partió de las costas españolas en busca de una ruta alternativa para llegar a las especias que, entre muchos otros productos, provenían de las Indias. Luego de varios meses de travesía encontró un Nuevo Mundo que cambió el curso de la historia universal, pero eso será, en todo caso, tema para otro comentario, el de hoy es el mismo que motivó el primero de los viajes de Colón, las especias.

Comer es una de las necesidades básicas de los seres vivos, pero en el caso del hombre es también un placer en el que las especies, con sus característicos sabores, colores y olores, juegan un rol esencial.

Su uso es propio de la cultura culinaria de cada pueblo y de los hábitos alimentarios de cada nación. Pero más allá de si preferimos el comino, la albahaca, la pimienta o la bija, es importante conocer que toda esa fuente de placer tiene un origen vegetal y que en muchos casos podríamos tenerlos al alcance de nuestras terrazas, balcones o patios cultivando nuestro propio jardín de especias.

Las plantas aromáticas y de condimento pueden utilizarse frescas o también procesarse artesanalmente para deshidratarlas y emplearlas según las necesitemos. Disecarlas es un proceso relativamente largo pero si te decides te pondrá en contacto con una de las fuentes de energía más potentes de la naturaleza, las plantas. Su siembra y preparación puede convertirse además en un juego que implique a toda la familia.

Si te decides aquí te dejo una pequeña guía.

Guía de cultivo y preparación de plantas aromáticas y de condimento


Selecciona de entre todas las plantas aromáticas y de condimentos las que quieras cultivar. Asesórate acerca del tipo de tierra y cuidados que precisa y luego plántalas. (Este paso puede omitirse si tienes donde adquirir las plantas frescas).

Cuando las matitas hayan crecido lo suficiente, evalúa qué parte es la que se emplea en la cocina ;pueden ser las raíces, hojas, tallos, semillas o flores; y verifica que estén libres de plagas y suciedad.

Colócalas sobre una lámina o bandeja de metal previamente perforada, o sobre una malla fina, y se exponlas al Sol durante varios días cuidando recogerlas antes que caiga la noche para que la humedad del sereno no retrase el proceso. Si el astro rey no esté en su etapa más caliente, acude entonces al horno, ya sea microondas o de cualquier otro tipo, hasta conseguir el crujido característico de los vegetales secos.

También puedes emplear métodos de secado alternativos como colgar de un cordel las partes de las plantas que te interesan, siempre en sentido inverso al de su crecimiento, o recurrir a los gabinetes o cajas de secado solar, que si bien son ligeramente más costosos, tienen la ventaja de proteger el producto de la intemperie, los insectos, las aves y la suciedad ambiental.

Tritura los restos de las plantas deshidratadas en una maquinilla de moler que tenga una cuchilla fina o pulverízalos en una batidora cuyo vaso esté bien seco.

Envasa las especias en frascos de cristales bien secos y correctamente identificados.

Guárdalos bien tapados en uno de los lugares más frescos de tu cocina.

El atinado uso de las especias te permitirá darle un toque especial a cada plato, basta aliñar el vinagre o darle un toque de "polvos mágicos" a los aliños, salsas, adobos, sofritos y aderezos que cotidianamente llevas a la mesa.

Es bueno que recuerdes que tanto las plantas frescas como los condimentos secos pierden sus propiedades con el exceso de cocción, por eso es recomendable, salvo excepciones, añadirlas en la fase final de la preparación de los alimentos, o incluso, justo antes de servirlas.

Esperanza Díaz  •  jueves, 24 de diciembre de 2009

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