Tener un hijo para salvar tu matrimonio: el mayor error que una puede cometer

En un momento de desesperación una amiga te llama, necesita hablar contigo, necesita confesarte una cosa... Ha decidido tener un hijo con su pareja... Pero sabes que las cosas entre ambos no van del todo bien... Ella te dice que quiere afianzar su matrimonio, que es una forma de encontrar un nexo común de por vida, que seguro que entonces las cosas irán mejor, que esa gran ilusión compartida les hará salir adelante.

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Tu amiga no es la primera persona que piensa en esta posibilidad para evitar que la relación con su pareja se rompa, ni será la última. No son pocos los que se han atrevido a llevar a cabo esta estrategia para andar en familia un camino lleno de piedras y pozos. Pero... es un auténtico error.

El mejor consejo que le puedes dar a tu amiga es que se replantee esta posibilidad seriamente, que de momento no tome esa decisión... Hay multitud de argumentos con los que puedes convencerla, nosotras te contamos algunos.

¿Por qué no debo de tener un bebé para salvar mi matrimonio?


De primeras, decirle que un niño tiene que llegar al mundo en un clima de amor y de respeto. Los padres van a ser durante largo tiempo el ejemplo a seguir para sus hijos, por eso ha de reinar la paz en la familia, para que el pequeño consiga desarrollarse satisfactoriamente, para que pueda tener una personalidad fuerte y sea emocionalmente estable. Si no hay amor y respeto en la pareja es muy probable que el niño, en su vida adulta, tenga ciertos problemas para relacionarse.

Si el matrimonio está en crisis antes de tener un bebé, después de tenerlo hay muchas posibilidades de que esta situación no solo no mejore sino que se agrave. Para criar a un hijo la pareja ha de comportarse como un auténtico equipo hablando al unísono. Esto es algo difícil, toda una prueba de la vida incluso para las parejas que se llevan bien, así que aún lo es más para las que se llevan mal.

Es normal vivir momentos de discrepancia en una pareja a la hora de cómo educar a su hijo, pero esto se sobrelleva y se supera entre dos personas que se quieren... En una pareja con problemas, estas discrepancias se van a tender a exagerar... Si no se consigue superar esto, el pequeño va a ser testigo de continuas disputas y reproches, algo en absoluto positivo. Es por eso que antes de tener un hijo una se debe de asegurar de que la relación con su pareja es completamente sólida, de lo contrario no habrá forma de soportar todo lo que viene después.

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Las consecuencias en la vida de un niño que crece sin amor


El mejor consejo que le puedes dar a tu amiga si de verdad quiere salvar su matrimonio es que busque otras soluciones: una de las más factibles es que acuda junto con su pareja a un terapeuta que les ayude a resolver sus problemas. Cuando los haya solucionado, y solo cuando los haya solucionado, podrá plantearse tener un bebé con su pareja...

Si no consigue recuperar la chispa junto a su pareja y llega a un punto de no retorno, si es consciente de que esa relación no tiene futuro deberá armarse de valor, de fuerza y paciencia y tomar un camino diferente al de la persona que pensaba era su media naranja.

Si tu amiga desoye tus consejos y aún así, sin solucionar estos problemas, decide quedarse embarazada lo único que conseguirá tanto ella como su pareja es traer al mundo a un niño que crecerá en un ambiente tenso, plagado de momentos de frustración que trasladarán a su hijo.

Seguramente en su mente en todo momento esté la opción de la separación, pero te dirá que "no lo hace por su hijo". La agonía podría durar años, años en los que su hijo no estaría creciendo en el ambiente adecuado, sería testigo de las malas vibraciones, de las continuas peleas, crecería en un hogar sin amor.

Alexandra H. Gail  •  domingo, 26 de enero de 2014

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