Después del verano, sigue protegiendo tu piel frente al sol

Saúl C. Montaño Quintanilla

Son muchas las personas que aún siguen relacionando las cremas de protección solar con el verano y con la playa. Nada más lejos de la realidad. Protegernos de la radiación del sol ha de ser un hábito continuado durante todo el año. Poco importa si no hemos ido a la playa estas vacaciones o si ahora se acerca la época invernal, porque el sol sigue produciendo agresiones en nuestra piel difíciles de reparar.

Los riesgos del sol

El sol es una fuente de energía y vitalidad pero también es el enemigo más peligroso de nuestra piel. Son muchas las lesiones que una exposición al sol prolongada y sin protección puede causarnos, pero la más peligrosa es el cáncer de piel, y en su versión más agresiva, el melanoma.

Por eso, tanto en verano como en invierno debemos usar un fotoprotector adecuado a nuestro tipo de piel que nos proteja de las agresiones del sol. En cualquier caso hay que estar atentos al estado de nuestra piel y a los cambios que presenta, porque el cáncer de piel, si es diagnosticado a tiempo, se cura en un 95 % de los casos.

Debemos estar especialmente vigilantes a los lunares. Si son redondos o con bordes picudos, si los bordes son poco definidos, si su color es uniforme o tienen distintas tonalidades de marrón. También hay que estar atentos al diámetro que presenta el lunar y si se produce algún cambio tanto en tamaño como en coloración. Un seguimiento médico regular es la mejor forma de detectar precozmente cualquier lesión cutánea.

Recuperar la piel tras los excesos del verano

Por mucho cuidado que hayamos tenido con nuestra piel este verano, el otoño es una época para proporcionarle cuidados extra que reparen el estado de la piel además de prepararla para el invierno. No nos cansamos de decir que es fundamental seguir durante todo el año utilizando la protección solar. En el mercado puedes encontrar tu crema hidratante habitual con la protección solar ya incorporada, con lo que te evitas tener que comprar dos productos.

Tras el verano la piel queda más reseca, por lo que se hace imprescindible hacer especial énfasis en la hidratación y la exfoliación para eliminar las células muertas. Y si quieres mantener tu bronceado consulta a tu dermatólogo la opción más conveniente para tu piel. Esta visita al dermatólogo debería ser de obligación esta temporada otoñal, para que tu médico revise el estado de tu piel, evalúe los daños producidos por el sol y detecte posibles lesiones.

Pero las radiaciones solares no dañan únicamente tu piel, el cabello termina el verano muy castigado por las largas exposiciones al sol, así  que también requiere una reparación y cuidados especiales. Si notas que en esta época se te cae más el pelo conviene acudir al especialista para descartar alguna carencia de vitaminas o algún cambio hormonal de importancia.

No te la juegues con la salud de tu piel y sigue los consejos del especialista para prevenir un problema importante en un futuro, y ten en cuenta que nuestra piel tiene memoria por lo que las lesiones pueden tardar años en aparecer.