La Madre del Agua: triste leyenda colombiana sobre el amor imposible

La trágica historia de amor de la ciudad de Santa Fe

Azucena Zarzuela

La historia está llena de amores que parecen ser imposibles cuyo recuerdo inunda el imaginario colectivo. Cada época tiene sus propios ejemplos, y la literatura no ha podido escapar a tan buen material. Así nacieron 'Romeo y Julieta', 'Calixto y Melibea' o 'Tristán e Isolda' entre otros muchos. Pero, ¿cuántas parejas anónimas no han tenido que renunciar al amor por pura supervivencia, por la incomprensión del momento social o político o, simplemente, porque las cartas de Cupido ya habían sido repartidas entre otros?

Precisamente de esta temática nace una triste leyenda colombiana sobre el amor imposible. Llamada 'La Madre del Agua', la historia se remonta a la época de la Conquista española y poco a poco se ha convertido en todo un relato tradicional que pasa de generación en generación. Hay quien incluso ha podido ver a la protagonista del cuento... ¿Quieres saber más? ¡Presta atención! 

La Madre del Agua, una popular y conocida leyenda colombiana

En la célebre leyenda colombiana de 'La Madre del Agua' se desconoce el nombre de sus protagonistas, pero no sus dramáticos hechos que aún resuenan y cobran vida gracias a la tradición oral. Y es que, según cuenta la leyenda, allá por la época de la Conquista se encontraban los españoles en la ciudad de Santa Fe en una peligrosa expedición remontando el río Magdalena. 

Devastaron y colonizaron a su paso. No saciados de poder y riquezas, los colonizadores siempre querían más. Así fue como un joven y valiente cacique de la zona fue capturado y torturado para que descubriera a los españoles cualquier rincón de riqueza de las nuevas tierras. Pese a la crueldad del Capitán y al tormento que día tras día le infringían los obedientes soldados, el joven jamás dijo una palabra.

Y como en toda buena historia, aquí hace aparición nuestra dama. La hija del Capitán admiraba al joven por su valentía y resistencia. Y pronto, de la admiración se pasó al amor. Por ello, aprovechando una de las ausencias de su padre, logró convencer a los soldados, gracias a su belleza, para que dejaran en libertad al preso.

Comenzaba la huída de los dos enamorados. La espesura del bosque les dio refugio durante un tiempo. Pero ambos anhelaban estabilidad para formar una familia. Con el paso de las semanas, acabaron siendo acogidos por una tribu amiga del joven indio. El destino parecía querer darles una oportunidad. Poco a poco construyeron su propio hogar y acabaron totalmente integrados en su nueva comunidad. Y la felicidad fue máxima cuando la joven pareja presentó a su primogénito a sus vecinos, pero pronto todo iba a cambiar... ¡Sigue leyendo! 

El trágico final de la Madre del Agua 

Tanto amor y tanta felicidad acabó por despertar a la envidia. Y es que, una india vecina (y posiblemente enamorada de nuestro protagonista) decidió delatar a la joven pareja. El despecho o las ganas de ganarse algunas monedas y el favor de los españoles hizo que acudiera a visitar al Capitán, quien no dudó en ordenar la captura de la familia.

Mientras los padres eran amarrados e inmovilizados a un árbol, el pequeño, que había sido violentamente arrebatado de los brazos de su madre, fue lanzado brutalmente al río. "Morirás indio inmundo, no quiero descendientes que manchen mi nobleza", exclamó el Capitán, mientras el bebé corría la peor de las suertes.

Fue entonces el turno del joven padre, quien fue decapitado ante la mirada de su amante. Para la hija del Capitán se dejó el peor de los tormentos: dejarla en libertad, pero presa de su dolor. Enloquecida y desesperada tras la muerte de sus dos grandes y únicos amores, se lanzó a la corriente del río y se ahogó mientras susurraba el nombre de su bebé.

Desde entonces, se dice que cuando las noches están en calma puede escucharse una nana dulce y delicada que surge de las aguas. Y es que, la joven española, bautizada como 'la Madre del Agua', sigue vagando sin hallar consuelo cual ninfa, con aspecto de niña, de ojos azules y larga melena rubia. Quienes aseguran haberla visto, señalan que la joven lleva los pies volteados y por ello, quien encuentra su rastro, cree seguir sus huellas, pero rápidamente se desorienta porque ella va siempre en sentido contrario. Hoy es celebrada como una diosa o divinidad de las aguas, pero en realidad solo es un espíritu errante y atormentado de amor malogrado.