La Piedra Encantada: leyenda mexicana corta en sus dos versiones

Una piedra en Tlalpan (México) que esconde un gran misterio

Azucena Zarzuela

Las leyendas son la suma de cultura y tradición. Hijas del pasado siempre encuentran un momento para reivindicarse en la actualidad. Tlalpan, escenario de nuestra historia, es un rincón donde conviven tradición y modernidad. Ubicado al sur de México D.F. esta zona pone sobre la mesa dos culturas, la prehispánica y la colonial, para albergar a un pueblo independiente muy rico en leyendas.

Quizá, una de las más populares es la leyenda mexicana de la Piedra Encantada, cuyos orígenes se  remontan a los nativos indígenas de estas tierras mexicanas. Nuestra protagonista es una enorme piedra a orillas de un arroyo cuyos vecinos se debaten entre bautizarlo como Cerro de la Carpintería, Tres Ríos o como La Unión. Se elija el nombre que se elija, todos se ofrecen para guiarnos a conocer a la célebre piedra a través de un paisaje frondoso y onírico. ¡Empieza la magia del encanto!

+ Primera versión de la Piedra Encantada: una puerta al pasado

El mito relata que cada dos años, por diciembre y en fechas navideñas, la piedra desaparece para transformarse en una especie de ciudad con una tienda muy antigua. Hay incluso quienes aseguran haber sido testigos de tal ardid. Y aunque no hay consenso ni explicación científica al suceso, se cree que se trata de una aparición del pasado. ¿Qué nos quiere decir el pasado? ¿Trata de advertirnos de algo? La falta de respuestas agranda el misterio.

Pero la cosa no se queda aquí. Un poder tiene esa tienda, porque quien la mira directamente queda atrapado y atraído por ella. Como hipnotizados, sus víctimas avanzan hacia ella como si fueran a comprar o a visitar a quien en ella se oculta, pero una vez que cruzan el umbral la puerta desaparece. Ya no hay salida. No hay escapatoria. La piedra vuelve aparece y la tienda y su víctima se volatilizan.

Aquellos que tratan de darle una explicación lógica a las desapariciones, y ya la lista de víctimas es larga, argumentan que en el interior de la piedra-tienda hay un laberinto de cavernas a las cuales es fácil entrar pero imposible salir. Y los más místicos, hablan de puertas para acceder a otros mundos.

+ Segunda versión de la Piedra Encantada: un refugio de amor

Otra versión de los hechos adorna a esta Piedra Encantada de romanticismo. La historia siempre se repite. Un joven indígena enamorado de una joven española cuyas familias se oponen a la relación. Aún, ambos mundos no estaban fusionados y mientras uno ejercía de víctima y el otro de verdugo, el amor de una pareja se consumía por celebrarse.

El joven se llamaba Mequeche y su amada Catalina. Ambos decidieron anteponer su amor a los deseos de sus familias. Y es que, el amor todo lo puede ¿o no? Tras soportar días sin verse por prohibiciones acordaron en secreto, con el lenguaje de los enamorados, es decir, las miradas, huir juntos. Y así lo hicieron. Esta vez el amor había triunfado.

Cuando los padres se dieron cuenta, empezó la búsqueda. Todas las pistas apuntaban hacia la roca de la montaña. Pero una vez allí, solo hallaron piedras y una cueva con una pequeña hendidura. Los jóvenes enamorados nunca fueron encontrados, habían desaparecido para siempre para poder vivir su amor en libertad.

Y hoy en día, la tradición oral de la zona asegura que la joven pareja sale por las noches de la cueva y se puede ver como una bella joven de cabello rubio (¿Catalina?) acaricia a un joven moreno (¿Mequeche?) con el pecho descubierto y armado con un cuchillo ancestral.

Visiones aparte, lo cierto es que en este territorio la zona se considera mística con una fuerte energía bien para imponer una versión de la leyenda mexicana de la Piedra Encantada u otra. ¿Cuál es vuestra favorita? ¿La de la entrada que nos devuelve al pasado o la de un refugio de amor?

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