Carta de amor para una persona más mayor que tú: Porque en el amor la edad no importa

Tamara Sánchez

Carta de amor para una persona más mayor que tú

Que si él podría ser su padre, que si esa pareja no tiene futuro, que si ella podría estar con chicos mucho más jóvenes y él con alguien de su edad… Hemos avanzado en muchos sentidos, pero la sociedad todavía se extraña cuando un hombre empieza a salir con una chica bastante o mucho más joven que él (y viceversa). Enamorarse está bien en cualquier parte del planeta, pero cuando se sale de los cánones establecidos deja de parecernos tan bien. ¿Por qué? Nosotras somos fans del amor en todas sus facetas y creemos que dos personas pueden quererse independientemente de la edad, la raza, el sexo o cualquier otra variante, por eso hemos escrito esta carta de amor para una persona más mayor que tú para que, si te encuentras en esta situación, puedas dedicársela a esa persona tan especial en tu vida. ¡Porque en el amor la edad no importa!

Ejemplo de carta de amor para una persona más mayor que tú 

Hola mi vida,

Hoy te escribo esta carta para decirte, más bien para recordarte, lo mucho que te quiero. Porque me dan igual las críticas, no me importa que la gente nos mire extrañada cuando paseamos de la mano por la calle, ni que algunos de nuestros amigos o familiares no entiendan nuestra relación. Hay algo por encima de todo eso, algo muchísimo más fuerte e invencible: mi amor hacia ti, tu amor hacia mí. Nuestro amor.

Recuerdo el día que te conocí. Yo andaba por la vida hecha trizas, me habían roto el corazón hasta tal punto que pensé que nunca nadie encontraría la paciencia necesaria para volver a unir todos los trocitos. Venía de perder tantas veces que incluso se me había olvidado que para ganar hay que quererlo. Pero entonces apareciste tú, y en lugar de intentar curarme las heridas, te enamoraste de ellas. En ese momento supe que quizá la próxima cicatriz tendría tu nombre y apellidos, pero valdría la pena. Y no me equivoqué. Me enamoré de ti despacito, casi sin darme cuenta. Me enamoré poco a poco cada vez que te paseabas por mi mente y erizabas cada centímetro de mi piel. Me enamoré de ti sí, sin importarme la edad que nos separaba, sin importarme lo que dijeran. Me enamoré y me enamoro de ti todos los días porque cada vez que me despierto por las mañanas veo mi felicidad reflejada en tus ojos.

Me acuerdo del primer mensaje que me mandaste. Acababa de anochecer, y aunque nunca te lo he llegado a decir, estaba pensando en ti. "Tienes tantas ganas de comerte el mundo que desearía ser mundo solo porque me dieras un mordisquito a mí”, me dijiste. Me hiciste sonreír como una tonta. Y fíjate que vueltas da la vida: ahora mi mundo eres tú. Ahora eres tú el que me da la vitalidad a mi, el que me da ganas de luchar por todos mis sueños, aunque el más grande ya se ha cumplido y es estar contigo.

Porque ahora que te he encontrado pienso luchar por ti, como me enseñaste. Digan lo que digan. Piensen lo que piensen. Porque lo nuestro no se explica, se siente. 

Te amo.