Carta de amor de despedida: las cosas que nunca te dije

Di adiós de la forma más bonita y empieza de nuevo

Tamara Sánchez

Carta de amor de despedida

Por mucho que nos duela, el amor no siempre sale bien. Muchas relaciones no funcionan por mucho empeño, tiempo y ganas que se inviertan en ellas. Decir adiós no es nada fácil y menos aún cuando se ama plenamente, pero hay momentos en la vida en los que no queda más remedio que despedirse y luchar por nuestra felicidad, aunque esté lejos de esa persona a la que hemos entregado nuestro corazón. Cuando decimos adiós en una relación de pareja, es porque sentimos que ya hemos dado todo lo que podíamos dar, hemos aprendido lo necesario y el punto final es inevitable. Cerrar ciclos es fundamental para seguir adelante y para vivir nuevas experiencias que nos ayuden a superar las anteriores. Hemos escrito para ti una carta de amor de despedida para que puedas expresar tus sentimientos y decir todas aquellas cosas que se quedaron sin decir en el momento final de una relación. Porque sabemos perfectamente que a pesar de la separación, el amor y el cariño siempre permanece al recordar a alguien que ha ocupado un lugar tan importante en tu vida.

Ejemplo de carta de amor de despedida

Cariño...

Te he escrito muchas cartas de amor a lo largo de estos años, pero ahora que se trata de decir adiós no sé ni por donde empezar. Hemos compartido millones de momentos juntos, instantes que van a permanecer en mi corazón para siempre, a pesar de que nuestra relación haya llegado a su fin. No puedo negar que me duele que nos separemos porque una parte de mí sigue enamorada locamente de ti, pero las cosas han cambiado enormemente entre nosotros y no podemos forzar algo que no nos lleva a ninguna parte. Debemos tomar caminos separados, lo asumo, pero antes quería decirte todas esas cosas que nunca antes te dije.

En primer lugar, quiero darte las gracias. Gracias por darme vida (también por quitármela alguna que otra vez), por crecer a mi lado y por enseñarme tantas cosas. De ti aprendí que para volar no hacen falta alas, que para soñar no es necesario estar dormido y que la droga más adictiva que existe en el mundo se llama felicidad. En segundo lugar, quiero pedirte perdón. Perdón por todos esos abrazos que nunca he llegado a darte, por todas esas ocasiones en las que salí corriendo sin decir te quiero y por todo el tiempo que perdí enfadándome contigo por alguna estupidez.

Quiero dejarte claro que supiste muy bien como hacerme feliz, incluso cuando estaba triste. Hacías que me olvidara del mundo entero y que solo existiera el aquí y ahora contigo. Tengo que reconocerlo, te voy a echar de menos. Voy a echar de menos todos esos rincones secretos que siempre serán nuestros y los cuales no volveré a pisar después de ti. Voy a echar de menos tu prisa por saborear mis labios, tus manos inquietas ante el roce de mi piel. Voy a echar de menos esos miércoles que solo nosotros sabíamos convertir en sábados. Voy a echar de menos nuestra forma de querernos, al principio, cuando no había peros, ni excusas, ni dudas, ni reproches…

Sé que a partir de ahora las cosas no van a ser fáciles, pero tengo que irme. Ahora que tú ya has dejado de mirarme, es hora de empezar a mirar por mí misma. Tengo que irme para recuperar las ganas de sonreír, para encontrar a esa niña interior que contigo creció de golpe.

Me voy, mi amor, aunque esta vez… no es a buscarte.

Hasta siempre mi vida. Siempre te recordaré.