Carta de amor al primer amor: tú cambiaste mi vida

Tamara Sánchez

Primer amor

Dicen que el primer amor nunca se olvida, una frase totalmente cierta ya que independientemente de como haya sido esa experiencia, sin duda se queda en nuestros recuerdos para siempre.

El amar por primera vez es un despertar a una gran variedad de nuevas sensaciones que nunca antes habíamos experimentado: el primer beso, la primera caricia, ese primer cosquilleo que recorre todo el cuerpo… Con el primer amor también descubrimos lo que es el miedo, la alegría, la inseguridad y la entrega total. Todas estas emociones acumuladas durante esta etapa determinan nuestras relaciones futuras, marcan nuestro punto de partida en el terreno sentimental.

Por eso, y porque nos encanta revivir los buenos momentos, creemos que el primer amor también se merece una mención especial. Hemos escrito esta carta de amor al primer amor porque nunca es tarde para poder expresar todas esas palabras que se quedaron sin decir.

Ejemplo de carta al primer amor

Querido primer amor:

No sé muy bien cómo empezar esta carta, puede que ni siquiera te acuerdes de mí. Ha pasado tanto tiempo de nuestra historia que seguramente me hayas olvidado. Yo aún te recuerdo, cómo no hacerlo si fuiste mi primera ilusión. Aprendimos a amar el uno al lado del otro, ninguno de los dos sabíamos lo que era eso, experimentamos esa sensación nueva de querer comernos el mundo, juntos. ¿Y sabes qué? Se me hace muy raro venir a hablarte de amor cuando te convertiste en la persona que me hizo sentirlo en su mejor y en su peor versión.

No te voy a mentir, cuando te fuiste sentí que me moría. Yo seguía respirando, mis órganos seguían funcionando a la perfección, pero algo más allá de lo físico estaba roto. Creí que sin ti nunca podría volver a volar tan alto, creí que ni siquiera volvería a desplegar las alas para levantar cabeza. Te lo confieso, después de ti vinieron otros, otros muchos, pero sin saber exactamente por qué siempre terminaba comparándolos contigo. Buscaba tu mirada en otros ojos, tus caricias en otras camas. Pensé que a tu lado lo había vivido todo y creí que nunca volvería a sentirme tan bien en los brazos de otra persona, que ninguna otra piel me haría tocar el cielo como lo hizo la tuya. Me he imaginado tantas veces cómo hubieran sido las cosas si lo nuestro no hubiera terminado…

Dicen que el tiempo todo lo cura. A mí no sé si me curó de algo, pero sí que me enseñó que el amor es puro caos, que no se rige por la lógica. Por eso hay cosas que nunca llegas a entender, simplemente tienes que aprender a vivir con ellas. También me enseñó que nunca se puede llegar a ser verdaderamente feliz con alguien si no has aprendido a serlo solo tú antes, que después de lo bueno siempre viene algo mejor y que las cosas empiezan y acaban por algún motivo.

Aprendí que el amor solo pasa una vez en la vida, aunque yo quería que el último tuviera también tu sonrisa. Si algo me enseñó el tiempo es que el amor hay que cuidarlo, hay que mimarlo, hay que avivarlo cada día. Nosotros no lo hicimos, es normal, tan solo éramos unos inexpertos con toda la vida por delante.

No cambiaría absolutamente nada de lo que vivimos juntos, ni lo bueno ni lo malo. Todo ello me ha llevado a ser quien soy hoy. Por eso ahora después de tanto tiempo quiero darte las gracias.

Me hiciste comprender que nunca se vuelve a amar igual que la primera vez, aunque sí que se aprende a amar mejor. Me hiciste comprender que hay amores que siempre estarán presentes, por mucho que pasen unos meses, unos años…

Una vida.