Aprende a amar tu estado civil sea el que sea

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Tu vida sentimental no se reduce a cuando tienes una relación de pareja. Estar soltera también es tener vida sentimental, lo mismo que tener un rollo habitual o vivir en esa tierra de nadie en la que no sabes si tienes pareja o no. Lo que está claro es que debes aprender a amar tu estado civil sea el que sea.

Por qué debes ser feliz sea cual sea tu estado civil

Soltera, casada, emparejada, enamorada, en una relación complicada, no sabe no contesta... A lo largo de la vida atravesamos diferentes estados sentimentales y todos ellos tienen sus pros y sus contras. La vida en pareja a veces se puede hacer muy cuesta arriba, tanto como una soltería que no acabas de aceptar. Por eso hablamos de aprender a amar tu estado civil sea el que sea.

Porque tenemos cierta tendencia a la queja y puede que también a la envidia. Ese inconformismo que demostramos cuando estamos solteras y nos obsesionamos con buscar un novio deberíamos transformarlo en energía positiva para aceptar este preciso y precioso momento sentimental que estamos viviendo. El inconformismo está bien, la rebeldía está bien, pero también hay que saber aceptar lo que tenemos.

Aceptar y amar nuestro estado civil actual es imprescindible para ser felices. Y aquí tiene mucho que decir la autoestima y la capacidad para apreciar el presente. Lo que estamos viviendo hoy es lo que de verdad importa, esos son los recursos con los que contamos y los que debemos manejar para levantarnos cada día con ilusión.

Pero cuidado, que debamos amar nuestro estado civil sea el que sea no quiere decir, por ejemplo, que nos mantengamos estáticas en una relación tóxica que nos hace sufrir. O que amar nuestra soltería no nos cierre a enamorarnos llegado el caso. O que la falta de definición de ese rollo habitual no nos recluya en una tormenta emocional continua. Disfrutar del momento no es una moda impuesta por los millennial, ya nos decían los romanos aquello de carpe diem.