Cuando la segunda oportunidad en pareja sale mal

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y también con la misma relación de pareja. Hay parejas que se rompen y ante el dolor de la ruptura, deciden volver. Pero no siempre es la mejor idea. Nos preguntamos qué pasa cuando la segunda oportunidad en pareja sale mal. ¿Cabe un tercer intento?

Segundas partes en el amor nunca fueron buenas

Podríamos hacer un compendio de refranes o sabiduría popular a la hora de hablar de esas parejas que rompen y vuelven a darse otra oportunidad. Desde que un sabio dijera que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, parece que tenemos carta blanca para equivocarnos una y otra vez en el amor, en la elección de pareja, en las decisiones sentimentales. Y así es. Tenemos derecho a equivocarnos. Pero un día vino otro más sabio que el anterior y nos contó que lo peor no es tropezar dos veces con la misma piedra, sino encariñarse con ella.

Y a ese no le hicimos tanto caso a juzgar por la cantidad de veces que volvemos a recaer con un hombre tóxico, por esas ocasiones en las que caemos en la tentación de acostarnos con un ex o por esas otras en las que directamente decidimos volver con esa persona que nos hizo infelices. Las segundas partes en el amor reflejan la obcecación del ser humano más que otra cosa, así como su escasa capacidad para soportar el dolor de una ruptura. Por eso casi nunca sale bien darse una segunda oportunidad. Si la primera vez no funcionó, a la segunda se llega ya con ciertas suspicacias, así que el tema se complica. ¿A la tercera va la vencida?

No falta quien lo intenta una tercera siguiendo el refranero y hasta una cuarta. Incluso hay parejas que rompen y vuelven tantas veces que nunca sabes si están juntos o están en periodo de desintoxicación el uno del otro. Y lo cierto es que todo vale, porque cada persona es un mundo con unas necesidades diferentes. Pero a modo de consejo, y como estamos refraneras, queremos recordar que 'segundas partes nunca fueron buenas'.