Mujeres y hombres: la conquista del macho alfa a su presa

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

El macho alfa se lleva el cubata a la boca, toma un sorbo y se pasa levemente la lengua por los labios mientras sonríe, haciéndose el interesante, y dedica un guiño a la presa a la que le ha echado el ojo hace cinco minutos. Acodado en la barra, la mira, la sonríe, la incita y se muestra convencido de que esa noche no va a dormir solo. Así de fácil el macho alfa cree que ha conquistado a su presa. ¿Son realistas las mujeres y los hombres a la hora de ligar?

Técnicas de conquista del macho alfa

Privado de su principal recurso para cazar, a saber, poder encender el cigarrillo de su presa, el macho alfa ha tenido que buscar nuevas técnicas de conquista, siempre dentro de su hábitat natural, que es el bar de copas. Así que nos hemos ido derechitas al coto de caza masculino y hemos dado buena cuenta de todas las fases de la conquista del macho alfa.

El macho alfa se sitúa en una posición que le resulte cómoda y familiar. Se acoda en su fiel compañera de caza, la barra del bar, y pide su primer cubata. Desde su posición privilegiada observa las posibles presas que suelen ir en grupos o en manada, según se mire. Localizada la presa más apetecible, el macho alfa empieza a actuar. Comienza buscando un contacto visual, que tardará más o menos en producirse en función del tamaño del bar.

Cuando la presa ve al cazador, se da cuenta inmediatamente de la estrategia. Por lo que pueden ocurrir dos cosas: que evite ese contacto visual y le ignore durante toda la noche o que tenga ganas de jugar con un macho alfa y le haga creer que su táctica le está dando buenos resultados. Mientras tanto, el macho alfa se va llenando de energía a base de cubatas que elevan su ego y transforman peligrosamente su percepción de la realidad.

Resultado de la conquista del macho alfa

Entre sonrisas y miradas, que el macho alfa considera cómplices a juzgar por las risitas del resto de la manada que acompaña a la presa elegida, va pasando el tiempo y es necesario dar un paso más. El acercamiento pasa por despegarse de la barra, así que es el momento más peligroso porque el macho alfa ahora está solo, sin apoyo. El peligro y el riesgo se palpa en el ambiente, pero no hay miedo que no pueda resolver un largo trago al cubata.

El valiente macho alfa se acerca a la manada donde se encuentra su presa y le dice algunas palabras ingeniosas al tiempo que contonea torpemente sus caderas al ritmo de la música. Momento crucial. La presa puede reaccionar positiva o negativamente ante el acercamiento del macho alfa y, casi siempre lo hace de forma negativa. Pero si los machos alfa del mundo continúan utilizando esta técnica de conquista es porque alguna vez les da buenos resultados.

A lo largo de este proceso de conquista se observa la misteriosa transformación de un hombre que podría ser interesante en un macho alfa que rechazamos de plano. Un hombre que se queda en hombre tiene el suficiente criterio para seguir acodado a la barra después de cierta hora y después de una cierta cantidad de cubatas, olvidándose de su presa y dejando la caza para otro día que se encuentre en condiciones. Solo los hombres que se convierten en  machos alfa se atreven a seguir un proceso de conquista con sus facultades cognitivas mermadas por el alcohol.