Mascarillas cremosas, el mejor cuidado para la cara

Teresa Guerra

 Mascarillas en crema

Aplicar una mascarilla es un tratamiento de choque para nuestra piel, gracias a su uso podemos darle un mejor aspecto tras nuestra limpieza facial diaria. Las mascarillas contienen un gran nivel de nutrientes, además de proporcionar la hidratación extra que necesita la cara para prevenir la aparición de arrugas producidas por la escasez de agua en nuestra piel.

Las mascarillas con textura cremosa son aquellas que contienen una mayor concentración de activos, si bien no tienen ningún agente protector de la piel, por lo que se recomienda usarlas por la noche antes de dormir. Como su concentración en lípidos es mayor de lo normal, excepto en casos de pieles extremadamente alípicas, es decir secas, no se recomienda el uso diario de dichas mascarillas en crema.

Cómo aplicar mascarillas en crema para la cara

Un uso adecuado podría ser entre una y tres noches a la semana, alternando con las habituales cremas de noche y aplicándolas siempre tras nuestra limpieza facial diaria. Si por la mañana se notase un exceso de grasa en la piel deberemos reducir el número de días de utilización de la mascarilla.

El sentido que tiene usar estas mascarillas por la noche es que la piel se vuelve más permeable al bajar nuestros biorritmos, permitiendo a nuestra piel absorber una cantidad mucho mayor de nutrientes y lípido. Si la aplicásemos por el día la mayor parte no sería absorbida, disminuyendo la eficacia del uso del producto, por lo que conviene reservar unos minutos por la noche para conseguir su mayor nivel de efectividad.

Las mascarillas cremosas están especialmente indicadas en épocas de frío, como una buena forma de cuidado facial. Este tipo de mascarilla cuenta con la ventaja añadida de que son el único tipo que puede aplicarse en la zona del contorno de ojos sin provocar irritación, si bien debemos recordar siempre que por su mayor concentración de lípido sólo debemos emplearla si tenemos la piel seca.