Cómo prevenir la celulitis: piel suave como el culito de un bebé

Marta Valle

La celulitis es una clase de trastorno que afecta a la piel y a los tejidos subcutáneos consistente en una acumulación de tejido adiposo que se concentra, especialmente, en la mitad inferior de nuestro cuerpo y que tiende a generar una suerte de nódulos compuestos por grasa, toxinas y agua. Esta anomalía dérmica se produce en la capa más superficial de la piel -denominada hipodermis-, a través de una alteración de la circulación sanguínea que provoca el consabido incremento del tejido graso materializándose en una especie de hoyuelos que pueden llegar a desesperarnos desde una perspectiva estética.

Formas más adecuadas de prevenir la aparición de la celulitis

Uno de los primeros factores sobre los que debemos centrar nuestra atención si pretendemos evitar la aparición de celulitis es la alimentación. Tampoco resulta necesaria la realización de grandes sacrificios, aunque siempre depende de la voluntad de cada una de nosotras. Una dieta sana y equilibrada, rica en productos bajos en grasa, fibra, frutas, verduras y condimentos naturales, y que evite los embutidos y los pescados excesivamente salados además del café, los alimentos refinados, fritos y altos en grasas. Es adecuado, por otra parte, que no nos demos grandes atracones, recurriendo a alimentos que sacien a la par que mantengan a nuestra dermis nutrida e hidratada, como es el caso de los tomates, los repollos, las naranjas, la lechuga o las setas.

La realización de ejercicio físico supone otro complemento ideal para evitar la aparición de celulitis. Aunque resulta conveniente trabajar todo el cuerpo por igual, si hemos empezado a notar los primeros síntomas de la aparición de esta anomalía cutánea, podemos centrarnos en las áreas más propensas a la acumulación de lípidos, como son los glúteos, los tríceps y el abdomen.

Por último, disponemos en el mercado de tratamientos cosméticos que pueden prevenir o paliar el desarrollo de la celulitis. En cuanto a las cremas propiamente dichas, han de contener elementos que actúen sobre la circulación sanguínea y sobre la generación tanto de tejido conectivo como graso. Tan importante como el producto en sí es la aplicación del masaje en la zona afectada, siendo la forma correcta el trazado ascendente y circular.