Tratamientos básicos para una piel radiante

Marta Valle

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y cumple dos funciones fundamentales como son la protección y el aislamiento. El aspecto que disponga, a través del cuidado que le dispensemos, nos va a proporcionar mucha información sobre cada una de nosotras, dado que la dermis es un reflejo de belleza pero también de salud. Los tratamientos que llevemos a cabo para cuidarla pueden ser de muy diversa índole y dependen de numerosos factores, en especial de la tipología de piel que tengamos.

Tratamientos básicos para cuidar la piel

Una de las bases fundamentales para conseguir tener una piel bonita y saludable es la limpieza. Resulta recomendable realizar este proceso tanto por la mañana como por la noche, no solo por una cuestión de higiene sino también porque de esta manera la dermis será más receptiva a cualquier tratamiento posterior que apliquemos sobre ella. Los productos a utilizar van a depender del tipo de piel que tengamos -ya sea seca, grasa o mixta- y pueden ir desde espumas o geles limpiadores que se aclaren con agua hasta otros como las leches limpiadoras, el agua micelar o los aceites, más orientadas a pieles secas por su alto contenido en agentes hidratantes.

Una vez completada esta etapa, llegamos al segundo paso fundamental consistente en la hidratación, nutrición y protección de la piel. Al igual que ocurre con el proceso de limpieza, los productos a usar van a depender definitivamente del tipo de piel que tengamos. En las dermis con tendencia grasa, por ejemplo, no vamos a aplicar apenas cremas, a menos que se encuentren en una situación excepcional de deshidratación, para lo que se podrá emplear geles, serum o cremas libres de aceites. Las pieles secas, por su parte, conllevan una mayor dedicación y cuidado teniendo que escoger cremas específicas para el día y productos nutritivos para el final de la jornada.

Para problemas más específicos como las varices, la celulitis, las pieles flácidas o los excesos de líquidos existen numerosas técnicas que pueden complementar los métodos tradicionales a base de productos cosméticos. Es el caso de la mesoterapia, el plasma enriquecido con factores de crecimiento, el drenaje linfático manual, la electroestimulación con ondas rusas, la radiofrecuencia, la ozonoterapia o la carboxiterapia.  

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