Dietas sanas y equilibradas: cómo sentirte mejor con tu cuerpo

Teresa Guerra

El objetivo de una dieta no tiene por qué ser perder peso, aunque la mayoría de las mujeres que recurren a una dieta lo hacen con este propósito. Mantener una buena alimentación es motivo más que suficiente para desear interesarnos por las alternativas más adecuadas a la hora de encontrar el equilibrio entre un buen aspecto físico y una salud fortalecida través de los nutrientes.

Las dietas sanas y equilibradas buscan precisamente encontrar el balance justo entre una ingesta adecuada de calorías y aportar al cuerpo los nutrientes necesarios que compone cada grupo alimentario, manteniendo nuestro peso estable y permitiéndonos obtener energía para realizar las actividades diarias, combinándolo siempre con un ejercicio físico moderado.

Dieta equilibrada entre calorías y nutrientes

Si queremos conseguir los mejores resultados para lograr una dieta sana y equilibrada debemos recurrir al consejo de un médico o nutricionista, que determine en primer lugar di debemos realizar algún otro tipo de dieta en primer lugar (por ejemplo para perder peso, si es necesario) y que nos dé las pautas a lograr una vez estemos en nuestro peso ideal.

Como indicaciones generales, debemos intentar que en nuestra alimentación diaria estén presentes los alimentos de los grupos alimenticios principales: hidratos de carbono, proteínas y grasas. Se calcula que entre el 50 y 60% de los nutrientes diarios deben ser hidratos, entre un 15 y 20% proteínas y un 25 a 30% de grasas.

Debemos tener en cuenta también el origen de dichos nutrientes, siendo mejores para el organismo las grasas poli-insaturadas y las proteínas de origen vegetal o de pescado, por lo que, por ejemplo, debemos reducir nuestro consumo de carne roja a una o dos ocasiones semanales, además de evitar la comida precocinada, o los azúcares que contiene la bollería industrial.

A menudo se representa la alimentación ideal a través de la pirámide nutricional. Si bien no es una regla única, pues dependerá de nuestras características o de si, por ejemplo, sufrimos intolerancias o alergias, es una buena guía a la hora de elaborar nuestro menú diario. En la base de la pirámide aparecen los alimentos que debemos ingerir diariamente, y avanzando hacia la cúspide encontraremos aquellos que debemos consumir sólo ocasionalmente.