Dieta detox de la alcachofa: comprueba los beneficios de esta hortaliza

Marta Valle

Dieta detox de la alcachofa

La alcachofa es una hortaliza que se puede adquirir fundamentalmente en invierno y que, gracias a sus extraordinarias propiedades, suele estar presente en muchas dietas que implican adelgazamiento y limpieza de toxinas. Entre estos componentes activos destaca la cinarina, así como algunos ácidos orgánicos, ya que favorecen la eliminación de grasas corporales y colabora con las funciones desarrolladas por el hígado, aportando muy pocas calorías a la rutina alimentaria. Al combinar estos principìos con las reglas que determinan las rutinas alimentarias depurativas podemos obtener una combinación muy de los gustos actuales.

Cómo llevar a cabo una dieta detox de la alcachofa

Esta dieta combina efectivamente el efecto diurético -que combate la retención de líquidos- con el efecto saciante y la eliminación tanto de toxinas como grasas, gracias a todas las propiedades aportadas por la alcachofa, un alimento que, de por sí, facilita la digestión de los lípidos. Por si fuera poco, el bajo aporte calórico de esta hortaliza la convierte en un elemento ideal y versátil a la hora de introducirla en numerosos platos.

Podríamos elaborar un menú detox con las siguientes premisas: en el desayuno una taza de té verde con leche descremada y tres galletas integrales; en la media mañana un yogur desnatado y un trozo de piña natural; en la comida un batido de alcachofas crudas, un filete de pechuga de pollo a la plancha, una ensalada mixta y una manzana; en la merienda dos cápsulas de alcachofa -pueden ser adquiridas en cualquier herbolario-, un yogur descremado y una taza de té verde; en la cena tres alcachofas a la plancha, una rebanada de pan integral y 50 gramos de queso blanco descremado.

De todas formas, esta propuesta es sólo una de las múltiples materializaciones que puede disponer la dieta detox de la alcachofa. Con el objetivo de adaptar adecuadamente la alimentación a nuestro metabolismo, resulta pertinente la consulta con un profesional de la nutrición con el que podamos hacer un seguimiento consecuente, de modo que no dejemos descuidada la aportación de ninguno de los macronutrientes.