Todo lo que debes saber sobre el cáncer de ovarios

Rosa Torres

Lo que debes saber del cáncer de ovarios

Una de las mayores preocupaciones es tener una enfermedad grave, pero sobre todo no conocer los motivos y por qué aparece. Esto sucede con el cáncer de ovarios. Muchas mujeres desconocen las causas y síntomas que se desarrollan a lo largo de esta enfermedad. A continuación te desglosamos todo lo que necesitas saber sobre este tipo de cáncer.

Cuáles son las causas y síntomas del cáncer de ovarios

Los ovarios forman parte del sistema reproductor femenino. Situados en la pelvis, están comunicados con las trompas de Falopio. Su principal función es la reproducción y la producción de hormonas femeninas. En la mayoría de los casos, el cáncer de ovarios aparece en mujeres de edades comprendidas entre los 50 y 70 años.

A día de hoy, las causas que dan lugar a esta enfermedad son varias. Uno de ellos puede ser la infertilidad de la mujer, además de los factores genéticos. Estos últimos son determinantes en un 15% de los casos y suelen estar asociados con el cáncer de mama y el de ovario en una misma familia. Otro factor clave es que en la mayor parte de los casos suele darse después de la menopausia.

En cuanto a los síntomas, son pocos, pero los más comunes para la detección precoz son: ligeras molestias en la parte inferior del abdomen (parecido a una indigestión). Por otro lado, dificultad para ingerir alimentos o sensación de estar llena o bien, sensación constante de tener que ir a orinar o con frecuencia, además de poder tener un ovario mayor de lo normal. Sin embargo, todos estos síntomas pueden ser causados por enfermedades no concerosas, como por ejemplo quistes, pero si los síntomas son fuertes y no cesan, es conveniente acudir inmediatamente al especialista para que éste haga una exploración y proporcione un diágnostico de lo que sucede.

¿Cuándo es menos frecuente? Las mujeres que hayan tenido varios embarazos o las que hayan tomado anticonceptivos orales durante años. Es difícil proporcionar un diagnóstico durante los primeros estadios de la enfermedad, ya que en muchas ocasiones se puede confundir con problemas gastrointestinales. La ecografía, la tomografía axial (TAC), la resonancia magnética o un análisis de sangre, pueden dar las claves de si esa persona padece alguna alteración que pueda ser más grave.

Recuerda realizarte revisiones periódicas, no dejes pasar nunca una molestia, ve a tu médico y coméntale cuál es el problema que tienes para ponerle solución lo antes posible.