Tras un cáncer de mama queda una gran recompensa: la vida

Pilar Salinas nos cuenta lo que aprendió con esta enfermedad

Lidia Nieto

Cáncer de mama

El próximo 19 de octubre se celebra el Día Mundial del cáncer de mama, una enfermedad curable. Según datos de la Asociación Española contra el Cáncer, la supervivencia global a los 5 años del diagnóstico de este tumor es del 82,8% en nuestro país. Pilar Salinas ha pasado por esta enfermedad y quiere mandar un mensaje positivo a esas mujeres que, como ella, han vivido o están viviendo momentos de miedo, de llanto, de shock... "Al final de esta dura lucha, hay una gran recompensa: vivir". 

¿Cómo te enteraste de la noticia?
Al hacerme mi revisión ginecológica anual. Tras hacerme la ecografía de mama, me lo detectaron.

¿Cuál fue tu primera reacción al conocer que sufrías cáncer de mama? 
Cuando me llamaron para decirme que debía acudir con urgencia al centro donde me realizaron las pruebas, sospeché lo que estaba sucediendo. Y cuando el doctor me lo confirmó, me quedé un poco en estado de shock. Luego vinieron las tres horas de llanto seguido, valerianas, infusiones...

¿Qué sentimientos experimentaste y cómo fueron evolucionando? 
Mi primer sentimiento fue de nerviosismo y de miedo. Tengo 2 niños pequeños y me atemorizaba lo que iban a vivir en los meses siguientes. Según pasaron las semanas e iban llegando los resultados de las pruebas del preoperatorio, me fui tranquilizando. El día que me confirmaron que no había metástasis, el sentimiento de miedo se me quitó y tuve el valor de explicarles a mis hijos lo que pasaba: "mamá tiene cáncer ".  A partir de ese momento, me centre únicamente en curarme.

¿Cómo cayó la noticia en tu entorno más cercano?
Ha habido de todo, pero para mi familia y amigos fue una noticia dura e impactante. Unos lloraron, otros intentaron no hacerlo delante de mí y otros simplemente entraron en estado de shock. 

El primer día debe de ser un bloqueo general, pero ¿cómo afrontaste levantarte el segundo, el tercero, el cuatro día...? 
El primer día es el más duro porque no puedes parar de pensar en tus hijos, familia y amigos;, después, cada día vas asumiendo más tu enfermedad y llega un momento en que simplemente luchas. 

Durante el tratamiento para superar el cáncer de mama, el aspecto físico de la mujer se ve alterado, ¿cómo afecta la imagen corporal a la autoestima? 
Para mí eso no fue un gran problema, intenté pensar en que todo era pasajero: el pelo crecería y mi aspecto físico volvería a ser el mismo. Era cuestión de tiempo. 

Cómo cambia tu vida tras pasar un cáncer de mama

En este periodo, ¿quiénes han sido tus grandes apoyos? 
En el aspecto personal, sin duda mi familia y amigos; y en el médico, mi cirujana la Dra. Pingarrón y GenesisCare, con ellos me he sentido muy arropada en todo momento. En GenesisCare me he encontrado con gente estupenda: la Dra. Castillo y la Dra. García, que han sabido transmitirme una gran serenidad a la hora de afrontar los tratamientos y, bueno, en general todo el personal que me ha tratado: recepcionistas, enfermeros, médicos...  Otra persona muy importante durante este tiempo ha sido mi psicóloga Ana, ella se ha convertido en mi gran apoyo y fue la persona que me ayudó a remontar mis días malos. 

¿Hubo algún momento que pensaste en tirar la toalla? 
No, por supuesto que no, ni siquiera en los peores momentos de la enfermedad. ¡Siempre he pensado en curarme!

¿Cómo fue tu rutina durante todo el proceso del tratamiento? 
Haciendo caso a los médicos en todo momento, cuidándome, descansando durante las semanas de tratamiento y, el resto del tiempo, tratando de recuperarme para intentar volver a mi rutina anterior lo antes posible.

¿Qué ha sido lo más difícil y lo más duro en este tiempo?
No poder evitar encontrarme mal durante los tratamientos y que esto lo hayan tenido que ver mis hijos. 

Antes de sufrir cáncer de mamá, ¿conocías algo sobre la enfermedad? 
Sí, todos tenemos alguien cerca, pero desconocía lo dura que es.

Me imagino que tu actitud frente a la vida ha cambiado. ¿Cómo ves la vida ahora? ¿Y cómo es tu vida ahora: trabajo, familia, amigos...?
Sí, ha cambiado mi actitud. Ahora no pierdo tiempo en tonterías, intento vivir día a día y aprovechar cada minuto junto a la gente que realmente me importa. Poco a poco voy retomando mi vida: cuido a mis hijos, salgo con mis amigos ... Todavía me queda volver al trabajo, pero mi brazo se ha quedado con alguna secuela y me está costando un poco más.

Por último, ¿qué mensaje le darías a una mujer que está pasando por un proceso como el tuyo? 
Le transmitiría mucha fuerza y ánimo para los duros momentos y también le diría que al final de esta dura lucha hay una gran recompensa que es VIVIR y saber que lo va a hacer rodeada de mucha gente estupenda.