Cuando un dolor de cabeza es síntoma de tumor cerebral

Marta Valle

Un tumor cerebral se describe como aquella patología en la cual las células afectadas comienzan a crecer y a multiplicarse de forma anómala. Los tumores cerebrales pueden ser primarios, siempre y cuando se desarrollen a partir de las células que componen los tejidos cerebrales, o pueden ser metastásicos, cuando encontramos el origen de la enfermedad en otro tumor generado en una zona del organismo diferente al cerebro. Dada la peligrosidad de esta problemática, resulta pertinente hacernos chequeos médicos de forma habitual y estar atentas a cualquier cuadro de síntomas que podamos relacionar directamente con el desarrollo de esta clase de tumores.

Sintomatología asociada a los tumores cerebrales

Los síntomas que aparecen asociados al desarrollo de un tumor cerebral pueden variar dependiendo de la zona donde éstos se generen y de la velocidad a la que se manifiesten las modificaciones en las células cerebrales. Los cuadros sintomáticos se pueden dividir, atendiendo a criterios puramente médicos, entre focales –locales- y generales. Los síntomas locales que puede generar un tumor cerebral incluyen manifestaciones físicas como parálisis parciales, convulsiones, dificultad para comprender y articular el lenguaje humano (afasia), alteraciones continuas de la memoria, incapacidad para realizar ciertos movimientos corporales y diversas afecciones relacionadas con los nervios cerebrales.

Por otra parte, los tumores cerebrales también pueden desarrollar síntomas generales debidos al aumento de la presión intracraneal conforme el tamaño de las células anómalas continúan creciendo. Estas anomalías manifiestas incluyen convulsiones generalizadas, presencia de líquido en los ojos, cefaleas, náuseas, vómitos, mareos e, incluso, trastornos mentales. También existen otros síntomas de carácter más ocasional que, sin embargo, también pueden vincularse a la presencia de esta enfermedad: vértigo, temblor en las manos, pérdida de control de los esfínteres, problemas para leer o escribir, somnolencia, falta de equilibrio y coordinación de los movimientos, cambios bruscos en los estados de ánimo, dificultad para comer y alteraciones en la capacidad para percibir ciertos estímulos como el dolor o los cambios de temperatura.

Aunque debemos huir del autodiagnóstico siempre y cuando no dispongamos de la preparación adecuada para hacerlo, resulta importante tomar nota de estos síntomas puesto que si muchos de ellos se presentan a la vez, existen posibilidades de que estemos desarrollando un tumor cerebral. A pesar de ello, la confirmación siempre la deberemos hacer con un especialista en la materia.