Dolor de cabeza constante: causas y remedios

Marta Valle

Todos los dolores de cabeza que se manifiestan con una frecuencia inusual, de forma constante a lo largo de los días, disponen como principal consecuencia negativa el hecho de que esta anomalía puede afectar en nuestra rutina a tal nivel que es posible que nos deje incapacitadas para realizar tarea alguna. Estas jaquecas no tienen por qué poseer un origen fácilmente discernible, pueden aparecer de forma repentina y tardar unos cuantos días en irse. Por suerte, la mayoría de estos casos pueden solventarse a través de cambios significativos en nuestro estilo de vida o mediante fármacos recomendados por nuestro médico de cabecera.

Origen del dolor de cabeza constante

Pero esta clase de cefalea constante puede presentarse, además, acompañada de otros síntomas que agraven tanto nuestro estado físico como el anímico. A saber, trastornos en la visión, náuseas, fatiga, escalofríos y sensibilidad al sonido o a la luz. Este dolor, que según las investigaciones médicas llevadas a cabo en los últimos años es más probable que se dé en las mujeres, proviene de la tensión o de la contracción de los músculos del área circundante a la cabeza: cuello, espalda, mandíbula, hombros y cuero cabelludo.

Un estilo de vida inadecuado también influye en el padecimiento de estos dolores de cabeza constantes: una dieta que no sea saludable y equilibrada, saltarse alguna de las cinco comidas básicas que debemos hacer a diario o consumir excesivamente alcohol, tabaco o cafeína resultan factores negativos a tener en cuenta. La ingesta de lácteos enteros en grandes cantidades también puede conducir a nuestro organismo a desarrollar anomalías como las comentadas. La mala higiene postural o estados de ánimo como la ansiedad y la depresión pueden ser causas de frecuentes jaquecas.

Para el tratamiento de estas cefaleas, la acción más crucial por nuestra parte pasa por la consulta a nuestro médico de confianza. Descansar adecuadamente, dormir las horas precisas, hidratarnos convenientemente, seguir una dieta equilibrada, realizar deporte de forma moderada y, sobre todo, someternos a chequeos anuales que puedan descartar enfermedades de mayor gravedad son opciones que pueden complementar una recuperación efectiva de tales patologías.