Dolor de estómago causado por una infección: síntomas y tratamiento

Marta Valle

Los dolores en el estómago causados por una infección pueden afectar a una sola persona o a un grupo de ellas siempre y cuando hayan ingerido un mismo alimento en mal estado. Normalmente, es una enfermedad que podemos padecer cuando realizamos algún tipo de evento gastronómico al aire libre o cuando comemos en emplazamientos sociales tales como bares, cafeterías o restaurantes. Dado el caso, tendremos que buscar ayuda médica ya que los síntomas que se pueden desarrollar pueden incapacitarnos hasta el punto de causar baja en el trabajo o no poder desarrollar nuestras labores diarias con la normalidad precisa.

Causas de la aparición de un dolor de estómago por infección

Son diversos los factores que pueden propiciar el desarrollo de una anomalía como el dolor de estómago por infección, aunque podemos definir algunos de ellos de forma que sea más sencillo identificar la patología. Es el caso de los productos lácteos, la mayonesa, los alimentos refrigerados que no hayan sido conservados en la temperatura adecuada, las frutas o verduras crudas que no se hayan lavado convenientemente, el pescado crudo, los huevos mal cocidos, las carnes cocinadas erróneamente, el agua que no haya sido tratada o los platos preparados con utensilios que no hayan sido limpiados con corrección.

Los síntomas van a depender siempre del tipo de bacteria que haya causado la infección en la zona del estómago, aunque pueden concretarse los más genéricos. Es el caso de la diarrea, asociada a todos y cada uno de los diversos tipos de materializaciones que dispone la patología, el dolor abdominal, la inapetencia, los vómitos, las heces con sangre, los cólicos localizados en el abdomen y las náuseas.

Para el proceso de recuperación, lo habitual es que volvamos a la normalidad en un par de días sin necesidad de requerir ningún tipo de tratamiento médico. La clave de este progreso reside tanto en ingerir suficiente líquido como en saber qué dieta hemos de seguir para que los alimentos no perjudiquen al estómago en exceso. Por lo tanto, habremos de controlar la diarrea, mejorar los episodios de vómitos y, ante todo, descansar mucho. En los casos más graves, habremos de acudir al médico de cabecera para que nos prescriba fármacos antibióticos.