Efectos de la aspirina sobre el estómago

Marta Valle

El estómago produce de forma natural ácido clorhídrico con el objetivo de comenzar la digestión de algunos de los alimentos que ingerimos con asiduidad pero, de forma paralela, este órgano también genera una capa que actúa a modo de barrera para protegerse de los posibles daños que pueda producir este potente ácido. El ácido acetilsalicílico –compuesto principal de la aspirina- así como la gran mayoría de fármacos analgésicos y antiinflamatorios privan al estómago de esta suerte de barniz anticorrosivo, pudiendo crear un escenario en el que se desarrollen con cierta facilidad patologías como las úlceras pépticas o las gastritis.

El abuso de aspirinas debilita el estómago

Una de las mayores preocupaciones al tomar aspirina, especialmente si lo hacemos con cierta regularidad, reside en el potencial riesgo de desarrollo de una anomalía severa tal como es el sangrado estomacal. Algunas investigaciones que se han realizado al respecto revelan que aquellas mujeres que se someten a tratamientos de dosis bajas diarias de aspirinas tienen el doble de posibilidades de desarrollar esta patología que aquellas personas que no toman dicho medicamento. Riesgo que también puede verse incrementado si complementamos la ingesta de aspirina con fármacos orientados a prevenir los coágulos sanguíneos.

Como ya se ha comentado, la aspirina también puede fomentar el desarrollo de úlceras pépticas. Esta enfermedad consiste en la formación de una especie de llagas en el intestino delgado o en el estómago que, además, puede generar síntomas tan molestos como náuseas, pérdida de apetito, dolor abdominal o vómitos. Este tipo de efectos sobre nuestro organismo también pueden ser un indicativo claro de que hayamos consumido este fármaco en altas dosis.

Para prevenir este tipo de molestias estomacales relacionadas con la ingesta habitual de aspirinas, debemos consultar con nuestro médico de cabecera. Este profesional será el encargado de prescribirnos tratamientos alternativos o de darnos las indicaciones que sean precisas para evitar el desarrollo de anomalías en la zona abdominal. Otra forma de reducir los posibles efectos que pueda disponer este fármaco sobre nuestro sistema digestivo resulta en procurar la ingesta de alimentos de forma previa a la toma de la aspirina.