Dolor de estómago por acidez: causas y síntomas más comunes

Marta Valle

Dolor de estómago por acidez

Todas y cada una de nosotras experimentamos dolores de estómago a causa de la acidez en algún momento de nuestras vidas. Se trata de una sensación de ardor que comienza justo debajo o por detrás del esternón y que proviene, por regla general, del esófago. El dolor suele originarse en la zona del pecho para irradiarse posteriormente hacia el cuello y la zona del abdomen. Normalmente existen una serie de músculos que efectúan una labor de cierre cuando los alimentos ingeridos se depositan en el estómago, si éstos no cumplen su función y quedan abiertos, es posible que este contenido sea devuelto hacia el esófago causando la tan conocida acidez.

Causas que fomentan los dolores de estómago por acidez

El síntoma más común de esta clase de dolores en el estómago es, como resulta obvio, la propia acidez que genera la anomalía pero también pueden desarrollarse otros como regurgitaciones continuas o un sabor amargo y ácido que invade constantemente la boca. En los casos más graves de acidez estomacal puede generarse disfagia o dificultad al tragar tanto alimentos como líquidos al igual que dolor ocasional en el pecho, a la altura aproximada donde se encuentra el esternón.

Además de la causa fundamental que origina un dolor de estómago por acidez, como es el propio reflujo gastroesofágico, podemos encontrar también casos en mujeres embarazadas o en aquellas que sufren una patología severa como la hernia de hiato. Hay, por otro lado, una serie de fármacos que pueden inducir este tipo de problemática, como los medicamentos para el mareo, lo betabloqueadores, la dopamina, los antidepresivos, los anticonceptivos, los bloqueadores de canales de calcio para la hipertensión arterial, los sedantes o la teofilina para las enfermedades pulmonares.

Dado el caso en el que nos encontremos padeciendo un dolor de estómago provocado por la acidez estomacal, podemos llevar a cabo una serie de pasos con el objetivo de mejorar nuestras condiciones. Además de la pertinente consulta con el médico de cabecera –quien probablemente nos prescribirá la ingesta de medicamentos específicos-, podemos procurar cambios en nuestros hábitos alimenticios hacia una dieta más sana y equilibrada así como modificaciones sustanciales en nuestro estilo de vida.