Remedios caseros para el dolor en la vagina

Marta Valle

Remedios caseros para el dolor en la vagina

El dolor vaginal es una sensación molesta que puede afectar tanto a la propia vagina como a la vulva. Existen diversos factores a partir de los cuáles se puede desarrollar una anomalía como la descrita. Es el caso de las infecciones de vagina o de vulva, los accidentes de carácter sexual, la vulvodinia, el vaginismo, una alimentación inadecuada o, incluso, un dolor de espalda. Dado el caso, resulta absolutamente necesario, a la par que pertinente, la visita a un profesional de la ginecología con el objetivo de hallar el diagnóstico preciso para nuestro problema. Una vez prescrito el tratamiento, podremos complementarlo con una serie de remedios caseros.

Aliviar el dolor vaginal con remedios caseros

Recurrir a hierbas tranquilizantes supone uno de los remedios caseros más efectivos para combatir los dolores en la vagina. Este tipo de plantas pueden utilizarse para elaborar infusiones con el objetivo de tranquilizarnos y evitar que un potencial nerviosismo agrave el problema. Tanto la valeriana como la melisa suponen dos hierbas muy útiles para tratar cualquier alteración del sistema nervioso que pueda empeorar o devenir molestias tanto en la vulva como en la propia vagina.

La sequedad vaginal puede convertirse en un importante factor de riesgo a la hora de desarrollar dolores en dicha zona corporal. De ahí que los lubricantes naturales sean una estupenda alternativa casera para tratar la problemática mentada. Es el caso del aceite de oliva y del sésamo, dos productos naturales absolutamente recomendables para evitar cualquier incidencia de carácter sexual que termine convirtiéndose en continuas molestias en la zona de la vagina.

Unas cuantas medidas de prevención -si solemos sufrir dolores en la vagina- nunca vienen mal a la hora de evitar una incidencia como la descrita. Por ello, habremos de limpiarnos siempre de adelante hacia atrás, usar ropa interior de algodón y evitar productos como el papel higiénico perfumado, los aerosoles, los baños de burbujas o los suavizantes de telas. En cuestiones alimentarias, habremos de huir de los productos elaborados a base de levadura así como evitar tanto el azúcar como el alcohol.