Artrosis cervical: causas y soluciones

Marta Valle

La artrosis cervical, o también conocida con el nombre científico de espondilosis, es el resultado de un proceso en el que el desgaste progresivo de las vértebras afecta, a medida que envejecemos, tanto a las articulaciones como a los huesos que conforman la columna vertebral. Dada esta anomalía, resulta bastante frecuente que la zona cervical sea especialmente sensible a la artrosis, llegando a provocar episodios de bastante dolor y a dificultar el movimiento efectivo del cuello. Esta enfermedad requiere de un tratamiento activo que resulta absolutamente necesario para evitar la generación de calcificaciones entre las vértebras, lo que, a largo plazo, puede provocar dolor crónico.

Causas de la generación de artrosis cervical

Son diversos los factores que pueden propiciar la aparición de una patología como la artrosis cervical. Principalmente, la herencia genética -predisposición familiar que se da especialmente en el género femenino- y el propio proceso de envejecimiento suponen las causas más frecuentes de la generación de esta enfermedad. Sin embargo, los médicos han observado otras causas a través de las cuales es posible llegar a sufrir dicha tipología de artrosis. Es el caso del sobrepeso, ya que puede dañar el cartílago articular, de las lesiones locales en cualquier articulación cervical, de los trastornos articulares o del exceso de uso que se da sobre todo en los deportistas profesionales.

En la práctica mayoría de los casos de pacientes que sufren esta enfermedad tanto el dolor al mover el cuello como la rigidez en la zona cervical suponen sus dos principales síntomas. Las molestias, que se materializan a través de una cervicalgia, pueden desaparecer en tan sólo unos días o, por el contrario, existe la posibilidad de que se den con una mayor frecuencia. En muy raras ocasiones, esta sintomatología puede darse acompañada de debilidad, hormigueos y dolor en las extremidades superiores.

Una vez diagnosticada con precisión, a través de la intervención de un especialista adecuado, la artrosis cervical puede remitir mediante un tratamiento que combine la utilización de medicamentos, la inclusión de una serie de modificaciones en nuestra higiene postural y la realización de una serie de ejercicios físicos orientados al fortalecimiento de los músculos que componen la zona cervical. De esta forma, será posible no solo conseguir la disminución del impacto de los síntomas sino también la mejora del movimiento en el cuello.  

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