Neuralgia en la espalda: causas, duración y tratamiento

Marta Valle

Una de las dolencias más severas que pueden afectar a la espalda es la llamada neuralgia cervicobraquial. Pese a sus consecuencias graves en forma de molestos dolores, se trata de una patología que no suele ser muy frecuente en la mujer, sin embargo conviene prestar atención a los síntomas que la acompañan ya que pueden ayudarnos en caso de sufrir un cuadro clínico como el tratado. La neuralgia cervicobraquial es aquella disfunción muscular caracterizada por un dolor agudo que comienza en el área cervical y se extiende a lo largo de las extremidades superiores.

Causas que generan una neuralgia en la espalda

Esta patología está causada fundamentalmente por una compresión nerviosa anormal a nivel de la columna cervical. La neuralgia cervicobraquial, también conocida como ciática del cuello o ciática del brazo, puede ser provocada por diferentes factores que disponen una naturaleza infecciosa, traumática, tumoral o artrósica. Lo más frecuente es que, al igual que la ciática, esta anomalía esté provocada por una hernia discal, debido al consiguiente desgaste de los discos intervertebrales, o por una artrosis cervical, en la que se genera un nódulo que termina obstruyendo parcialmente la entrada de los nervios raquídeos al espacio que existe entre dos vértebras.

Aunque de forma menos común, las neuralgias que afectan a la espalda, y más específicamente al área cervical, pueden estar generadas por otras causas como hematomas, infecciones virales, diabetes no tratadas, desequilibrios hormonales, intoxicaciones, tumores o problemas inflamatorios. Debemos poner atención a los dolores derivados de esta patología, porque pueden empeorar con los movimientos del cuello y con las malas posturas a la hora de dormir.

La duración de las neuralgias en la espalda suelen ser bastante variables dependiendo, especialmente, de la gravedad de la afección, sin embargo es posible estimar un proceso de hasta tres meses de tratamiento en los casos más estándar. Para la recuperación de la lesión el reposo es absolutamente fundamental, combinándolo en las fases de mayor dolor con el uso de un collarín y en las etapas de menor intensidad con la utilización de antiinflamatorios y glucocorticoides en dosis muy pequeñas.