Dieta para el dolor de espalda

Dieta para el dolor de espalda

Resulta habitual caer en la creencia de que tan sólo los medicamentos, la fisioterapia y los ejercicios de estiramiento pueden aliviar, paliar y curar los dolores de espalda. Sin embargo, cada vez son más las voces expertas que señalan que una correcta alimentación puede ser una buena aliada no sólo para mejorar nuestra calidad de vida sino también para evitar las molestas dolencias en la espalda. Los estudios que se están realizando al respecto aún no son absolutamente concluyentes aunque sí se puede afirmar que existe una relación negativa entre la ausencia de determinados nutrientes y el padecimiento de enfermedades relacionadas.

Alimentos fundamentales para cuidar la espalda

A modo de deducción simple, podemos concluir, dado que el sobrepeso es una de las causas más frecuentes que originan problemáticas en la espalda, que el mero hecho de llevar a cabo una dieta sana y equilibrada puede evitar el padecimiento de esta clase de patologías. Evitar el consumo excesivo de grasas y azúcares va a redundar, por lo tanto, en una mejoría patente en nuestra salud muscular.

Es posible, incluso, ir más allá dado que recientes estudios han demostrado que la mayoría de los pacientes con patologías en la parte baja de la espalda presentan una notable deficiencia de vitamina D. Por lo que unas buenas recomendaciones generales pasarían por seguir un régimen alimenticio equilibrado así como procurar dar un pequeño paseo de unos 15 o 20 minutos diarios para exponernos –siempre de forma moderada- al sol y mantener activas nuestras reservas de la vitamina mentada.

El calcio resulta uno de los alimentos más importantes para mantener en buen estado la estructura ósea del cuerpo. Por lo tanto, una dosis adecuada, que viene a ser 800 miligramos en mujeres entre 25 y 40 años y 1200 miligramos a partir de esa edad, va a potenciar y fortalecer los huesos de la espalda y evitar dolencias graves. Productos como los lácteos, el salmón, las sardinas o los vegetales de hojas verdes son fuentes sanas y ricas en calcio, por lo que pueden agregarse de forma segura a nuestra dieta diaria. Para que la absorción de este nutriente sea eficaz no sólo hay que consumir productos ricos en él, sino también evitar el exceso de proteínas animales, el alcohol, el tabaco, el café, los alimentos ricos en fósforo y el salvado de trigo. 

Marta Valle  •  jueves, 2 de mayo de 2013

DF Temas

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