Dolor de espalda por sedentarismo: consejos para evitarlo

Dolor de espalda por sedentarismo

Según estudios y estadísticas actuales, el sedentarismo se sitúa como una de las principales causas de los dolores de espalda. Las patologías relacionadas con esta zona del cuerpo son, después del resfriado común, la principal causa de absentismo laboral y uno de los factores más importantes de la baja productividad y una mala calidad de vida. Por lo tanto, resulta recomendable poner atención en nuestro estilo de vida, que éste sea activo y que podamos compensar el sedentarismo practicando deporte o, simplemente, manteniéndolo activo durante la realización de nuestras tareas rutinarias.

Consecuencias del sedentarismo

La pérdida de masa y fuerza en los músculos supone una de las principales afectaciones causadas por el exceso sedentario. Éstas provocan que, ante pesos livianos como pueda ser un simple bolso, se puedan generar contracturas y dolores agudos. Las malas posturas, tanto en el trabajo como en el hogar, incrementan de forma innecesaria la presión sobre los discos vertebrales lo que, a su vez, facilita la formación de hernias discales o fisuras.

La vida sedentaria y pasiva puede devenir en un aumento de peso que, asociado a la pérdida de masa muscular, puede suponer un riesgo grave de fuertes lesiones. La inactividad física también empeora los reflejos haciendo que los músculos se contraigan a destiempo o de forma inadecuada y, por tanto, provocando contracturas.

Especialmente sensible se muestra la parte baja de la espalda a las costumbres heredadas de las prácticas laborales y de ocio en la sociedad moderna, donde el sedentarismo supone una constante. Los estudios señalan que el noventa por ciento de los dolores lumbares están relacionados con la falta de función en esa zona y con la mala compensación de la musculatura abdominal y lumbar. Es decir, la inactividad física y las malas posturas.

Evitar el dolor de espalda por sedentarismo

Resulta imprescindible mantener un grado moderado de actividad física. Una simple caminata desde el metro, la parada de tren o la zona de aparcamiento del coche hasta nuestro centro de trabajo o nuestro hogar puede ser suficiente. Intentar subir las escaleras en vez de coger el ascensor también puede resultar una práctica sencilla y sana que puede reactivar la musculatura de la espalda.

Siempre que tengamos una condición física dentro de unos parámetros estándar, y no suframos ningún tipo de lesión crónica, podemos practicar natación o running durante 20 o 30 minutos un mínimo de tres o cuatro días a la semana. Tanto en el trabajo como en casa, hay que cumplir las normas de higiene postural, sentarnos de forma correcta y procurar levantarnos para dar un pequeño paseo cada 50 minutos aproximadamente.

También resulta interesante desarrollar la musculatura de la espalda a través de la práctica de algún tipo de deporte o ejercicios especializados. 

Marta Valle  •  lunes, 27 de mayo de 2013

DF Temas

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