Dolor de espalda por sobrepeso: combátelo

El sobrepeso y el dolor de espalda

Aunque pueda parecer sorprendente, el sobrepeso no representa una causa directa en la generación de lesiones y dolencias relacionadas con la espalda. Tan sólo en casos extremos, cuando una persona llega a un estado de obesidad habiendo ganado una gran cantidad de peso, éste puede convertirse en un factor de riesgo para padecer dolores de espalda. En este sentido, el incremento de peso implica que los músculos de la zona deben hacer un esfuerzo extraordinario para mover nuestro cuerpo, lo que, en definitiva, puede redundar negativamente en la salud de la espalda.

Combatir los dolores de espalda por sobrepeso

En general, el sobrepeso, sea cual sea su origen, tiende a empeorar cualquier lesión de espalda que podamos sufrir. Además, el exceso de peso que soporta nuestra columna vertebral incide directamente en los discos intervertebrales, ya que éstos tienen que incrementar su ritmo de trabajo provocando un mayor desgaste que, en definitiva, puede devenir en la aparición de patologías graves y dolorosas en la espalda como la hernia de disco.

Los dolores de espalda debidos al sobrepeso pueden aumentar su capacidad de aparición si vienen acompañados por la falta de fuerza muscular, el sedentarismo, el mal estado de salud general o la inactividad física. Para prevenir esta clase de patologías resulta necesario mantener el cuerpo activo, cumplir con las normas de higiene postural  y desarrollar la musculatura. Esto quiere decir que existe una relación directa entre el dolor de espalda y un estilo de vida inadecuado que, a su vez, puede conllevar a generar un exceso. El tan extendido sedentarismo deteriora las funciones orgánicas y desemboca en un aplanamiento de los músculos, además de una patente pérdida de fuerza y flexibilidad en los mismos.

Sin embargo, a pesar de que el sobrepeso y la obesidad suponen problemas graves, se pueden combatir si se introducen los cambios correctos en nuestra rutina diaria. Nuestro organismo debe cargar con un peso idóneo para que su estructura no sufra ningún tipo de trastorno o deformación que dañe permanentemente zonas sensibles como pueda ser la espalda. Por lo tanto, un buen programa elaborado conjuntamente por un médico, un fisioterapeuta y un nutricionista puede ayudarnos a disponer de un estilo de vida saludable a través de la práctica moderada de ejercicio físico, una dieta equilibrada y una buena higiene postural

Marta Valle  •  jueves, 2 de mayo de 2013

DF Temas

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