Masajes de espalda: cómo dar un buen masaje en los lumbares

Masajes para lumbares

El dolor en la parte baja de la espalda no sólo es bastante frecuente entre las mujeres sino que además resulta uno de los mayores problemas causantes de bajas laborales. Como sabemos, existen varios tratamientos que pueden utilizarse a la hora de paliar las dolorosas consecuencias que dispone una lesión de este tipo. Entre ellas, una vía que cuenta con gran aceptación es la de la fisioterapia a través de técnicas pasivas como los masajes.

Los masajes como remedios al lumbago

Los masajes son técnicas orientadas, sobre todo, a mejorar las condiciones físicas del paciente además de descontracturar y relajar las articulaciones que conforman la espalda, con el fin de reducir los efectos negativos del dolor. En los masajes aplicados a esta zona corporal, el fisioterapeuta, aunque la dolencia esté localizada en un punto muy determinado como pueda ser la zona lumbar, trata toda la espalda incluyendo el área superior de los muslos y los glúteos.

Aunque lo más recomendable, al tratarse una zona tan sensible como la lumbar, es acudir a un profesional cualificado, los masajes también pueden proporcionarse de una forma casera. Para ello, obviamente, necesitaremos a otra persona para que aplique las técnicas adecuadas. Lo más recomendable resulta comenzar en la zona cervical para desplazarse hasta el hueso sacro. El masaje debe realizarse con los pulgares, alrededor de la columna vertebral (no sobre ella), y siempre a través de movimientos lentos y precisos. Partiendo de esta posición, es posible utilizar el resto de dedos para dar un masaje desde la zona central hacia el exterior. Para una mayor eficacia, es aconsejable repetir el proceso varias veces.

Los masajes no siempre son adecuados

Existe una suerte de patologías en las que realizar un masaje está contraindicado. Ya sea por causas funcionales, por tener inmovilizada la zona, o por existir serias posibilidades de agravar la patología.

Si buscamos una mayor concreción, resulta desaconsejable aplicar masajes en las siguientes situaciones: si la zona presenta una inflamación aguda –por lo que el simple contacto provocará dolor-, si sufrimos algún tipo de infección, si padecemos una enfermedad de la piel, una hemorragia, quemaduras, ulceras, fracturas o fisuras.

Marta Valle  •  sábado, 1 de junio de 2013

DF Temas

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