Desgarros vaginales: causas y tratamiento

Andrea Collantes

Los desgarros vaginales son rasgaduras producidas en la piel y los músculos que se encuentran sobre el orificio vaginal o a su alrededor. Dependiendo de la magnitud del desgarro, éste puede ser superficial o profundo. En el primer caso, son leves y se curan con un tratamiento mientras que, en el segundo, han de ser reconstruidos con cirugía.

Causas de los desgarros vaginales

Gran parte de los desgarros vaginales son causados en las relaciones sexuales, bien sea por la falta de excitación de la mujer, por una penetración demasiado enérgica o por un pene de gran tamaño.

La excitación sexual, genera en nuestra vagina un lubricante natural que humedece las paredes vaginales y la prepara para recibir el pene. Por ello, si la vagina no está lo suficientemente húmeda y la penetración se produce de forma brusca, corremos el riesgo de que se produzcan este tipo de lesiones en la vagina.

Es importante tener en cuenta que la sequedad vaginal no sólo se debe a la falta de excitación si no que, la menopausia o tomar la píldora anticonceptiva, pueden causar desajustes hormonales que den lugar a una reducción del flujo vaginal.

Por todo ello, antes de la penetración es recomendable tomarse tiempo en los preliminares o utilizar lubricantes a base de agua para combatir la sequedad vaginal.

Qué hacer ante un desgarro vaginal

Si durante tus relaciones sexuales o de forma permanente sientes dolor, se produce sangrado o tienes heridas en el área vaginal, lo más habitual es que se deba a un desgarro y por tanto, debes acudir a tu ginecólogo para que te diagnostique y te prescriba el tratamiento indicado.

Si el desgarro es leve, te recomendará total abstinencia por un tiempo, además de no realizar ningún deporte o ejercicio que requieran esfuerzos en la zona y utilizar un jabón neutro especial para la higiene íntima, cuyo uso es recomendable de forma habitual.

Uno de los mayores problemas en la cura de esta lesión es la humedad que la vagina alberga de forma natural, y que hace más difícil la cicatrización. Para controlar la humedad y de forma paralela al tratamiento, aplicar fécula de maíz ayudará a reducir la humedad en la zona dañada, haciendo que la cicatrice más rápidamente.

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