5 trucos para conservar las cerezas (y disfrutar de ellas todo el año)

Consejos para que las cerezas duren mucho más tiempo en perfectas condiciones

Laura D
Laura D Periodista

Entre las frutas del verano más recurrentes y conocidas del mundo se encuentran las cerezas. Con un gran sabor y un color especialmente atractivo, las cerezas llenan las mesas para refrescarnos y aportarnos todas las propiedades con las que cuentan. Son, además, una fruta que podemos utilizar para bebidas, pasteles, como postres, al natural... Y un largo etcétera. 

Sin embargo, hay veces que puedes descuidarte y cuando llega el momento de consumirlas te das cuenta de que se han estropeado y se han echado a perder. ¿Qué hacer en esos momentos? Te contamos 5 trucos para saber cómo conservar las cerezas y poder disfrutar de ellas todo el año ¡Toma nota, que esto te interesa! 

5 tips efectivos para que las cerezas duren más tiempo

El primer paso para conservar correctamente las cerezas es escogerlas muy bien. Para ello, solo necesitarás fijarte cuidadosamente en que ninguna tenga imperfecciones o moho, tanto si vienen empaquetadas como si las coges al peso. Además, debes prestar especial atención a su piel y a su color. Las que cuentan con un buen sabor tienen un exterior firme, terso y brillante, y no suelen estar demasiado blandas ni tener rugosidades. 

El color rojo intenso o burdeos es el mejor indicador para escoger bien las cerezas. Y, además, se recomienda fijarse mucho en el tallo: este fruto, si conserva el tallo verde y no viene suelto, suele estar más fresco. De esta manera estarás evitando que, si aparece una cereza mohosa, las que se encuentren alrededor también lo estén pronto. En cualquier caso, una vez adquiridas, debes tener en cuenta lo siguiente para conservarlas: 

1 La temperatura

Las cerezas suelen venir acompañadas del buen tiempo y del calor. Sin embargo, esta última característica puede hacer que se estropeen más rápido, sobre todo si les da la luz del sol directamente. Fuera de la nevera te durarán apenas 3 días, por lo que lo mejor es que una vez las hayas comprado las metas al frigorífico para alargar su duración

2 Cuidado con la humedad

Asegúrate de que cuando las compres no tienen humedad, tanto si vienen en una bolsa como en un envase de plástico. La humedad hará que aparezca moho y se estropeen antes. Por eso, lo recomendable es cambiarlas a un tupper hermético, asegurándote de que están bien secas. Así, si te encuentras alguna cereza mala estarás a tiempo de eliminarla del grupo. Con este truco conseguiremos que nos duren hasta dos semanas.

3 Cuidado si las lavas

El consejo general es no lavar las cerezas hasta el momento de consumirlas, precisamente por las condiciones de humedad que puedan guardar. Sin embargo, mucha gente prefiere meterlas en la nevera lavadas para tener más fácil el comer fruta entre horas, por ejemplo. Si eres de esas personas, lava las cerezas muy bien y déjalas secar extendidas en un papel de cocina. Conseguiremos que absorba el agua y la humedad desaparezca. Posteriormente, podemos guardarlas en una especie de escurridor o un utensilio de cocina que tenga agujeros en su base. 

4 Cocínalas

Sabemos que no es lo ideal porque seguro que quieres consumir la cereza fresca y cruda pero, como te comentábamos al principio, las cerezas cuentan con una gran versatilidad y, por eso, podemos cocinarlas para conservarlas mejor. Otra de las soluciones para alargar su vida es hacer una compota para comerla en la temporada en la que no son típicas. Tendrás que cocinar las cerezas con azúcar y agua, y dejar que hierva a fuego alto hasta que comience a espesar.

5 Congélalas

Las cerezas se pueden congelar sin ningún problema. Por eso, puede ser una buena solución si tienes una gran cantidad y ves que se te pueden estropear. Lo ideal es congelarlas extendidas en una sola capa, sin amontonarse las unas sobre las otras. Antes de que estén congeladas, también puedes almacenarlas en bolsas. La duración de las cerezas congeladas suele ser de un año y, cuando las quieras consumir, solo debes dejaras descongelar a temperatura ambiente.