Aprende a escuchar

Aprender a escuchar

El objetivo de cualquier tipo de comunicación es transmitir un mensaje para que otra persona lo reciba. Parece sencillo, pero no siempre recibimos ese mensaje correctamente porque no sabemos escuchar. En realidad, el acto de escuchar lo conocemos desde antes incluso de nacer, pues a partir del sexto mes de embarazo el bebé reconoce la voz de su madre. Después, para cuando aprendemos a hablar, ya hemos estado muchos meses escuchando todo lo que nos rodea y, sin embargo, una vez que aprendemos a hablar ya no hay quien nos pare y se nos olvida que a veces también tenemos que escuchar.

La importancia de escuchar a los demás

Cuando hablamos con otra persona, estamos más pendientes de lo que vamos a decir que de lo que nos están contando, y eso es un problema a la hora de mantener una buena comunicación porque la mayor parte del discurso se pierde por el camino. Si bien es muy importante saber hablar en público y para ello encuentras multitud de seminarios y cursos, más importante aún es saber escuchar a los demás, algo que nos reporta innumerables beneficios a nivel profesional, personal y social.

Saber escuchar es clave para que la otra persona pueda confiar en ti y te considere como a un igual. Si prestas atención a lo que tu interlocutor está diciendo, si muestras tu interés asintiendo y haciendo preguntas, si le miras a los ojos mientras habla y si no le interrumpes, tienes más probabilidades de generar un clima de confianza que favorezca la comunicación. Imagínate cómo puedes beneficiarte de esa actitud en una reunión de trabajo, en una discusión de pareja o en una charla familiar.

Porque la mayoría de los problemas que te pueden llevar a perder tu trabajo, que pueden terminar con tu relación de pareja o con una amistad que ha durado años surgen de malentendidos por una mala comunicación. Y para una buena comunicación es más importante saber escuchar que saber hablar.

Por qué no escuchamos

La pregunta que más se plantea dada la importancia que tiene en las relaciones sociales saber escuchar es ¿por qué no escuchamos? Las razones son muy variadas y van desde procesos psicológicos internos hasta factores ambientales. Si estamos cansadas, si no hemos dormido bien, si estamos incómodas porque hace frío o calor, o nos aprietan los zapatos, si le estamos dando vueltas a algún problema y estamos despistadas... Hay infinidad de motivos por los que no acabamos de escuchar a la otra persona.

Pero los motivos principales por los que no escuchamos correctamente son el miedo, la intolerancia y la falta de interés. Miedo a ser influidas por lo que nos están diciendo y hacernos cambiar de opinión. Intolerancia hacia las ideas ajenas porque tendemos a pensar que las nuestras son las únicas correctas. Y falta de interés porque consideramos prescindible la aportación de los demás.

Laura Sánchez  •  miércoles, 21 de agosto de 2013

DF Temas

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