Compresas de plantas medicinales

Compresas de plantas medicinales

Las compresas se usan como cicatrizantes y antisépticas en heridas y úlceras de la piel (agrimonia, aliso, avellano, caléndula, capuchina, cebolla, col, cola de caballo, hiedra, nogal, regaliz, roble), para la belleza de la piel (fresal, hamamelis, rosal, tilo), para los ojos (aciano, manzanilla), o como analgésicas y calmantes (lúpulo, muérdago).

Compresas con harina de semillas (lino, mostaza, alholva): Se amasa la harina con agua hasta formar una pasta uniforme y fluida. Seguidamente se calienta en un recipiente, agitando continuamente, hasta que adquiera una consistencia pastosa. Se aplica sobre la piel con un espesor de uno o dos centímetros, y se protege con un paño de algodón o de franela.

Compresas con hojas o raíces de plantas frescas machacadas (bardana, berro, cebolla, col, consuelda): Se machacan en un mortero hasta obtener una papilla uniforme, la cual se extiende sobre un paño y se aplica fría o caliente según se requiera.

Compresas con frutos (fresas, higos), machacados y envueltos en un paño.

Las compresas al permanecer durante largo tiempo en contacto con la piel, refuerzan diversas propiedades de las plantas, como, por ejemplo, las siguientes:

Propiedades de las plantas medicinales en compresas

Propiedades de las plantas medicinales en compresas

Cicatrizantes: acedera, bardana, col, consuelda, higos, llantén.

Resolutivas, para madurar y provocar la evacuación de abscesos y furúnculos : aguacate, alholva, borraja, lino e yuca.

Analgésicas y sedantes, para cólicos, cistitis y dolores menstruales: granos de maíz, lino, tomillo.

Pectorales y antiinflamatorias: El prototipo de estas compresas es la que se prepara con harina de linaza (semillas de lino). Se les puede añadir un poco de mostaza para que además tengan efecto revulsivo.

Revulsivas: Atraen la sangre hacia la piel, descongestionando los órganos internos. Se prescriben sobre todo en afecciones reumáticas. Se preparan, por ejemplo, con hierba centella, ortigas, mostaza o ruda.

Cómo aplicar las compresas de plantas medicinales

En la aplicación de las compresas conviene tener en cuenta lo siguiente:

1. Impregnar un pedazo de gasa o franela en una tisana, jugo, tintura u otro preparado líquido.

2. Aplicarlo sobre la zona de piel afectada durante un tiempo que depende de cada planta (de 5 a 10 minutos por lo general).

3.- Si la gasa o franela se seca, volverla a impregnar. Es mejor renovar las compresas a menudo y aplicarlas varias veces diarias, a mantener la misma durante mucho tiempo.

Algunas plantas pueden teñir la piel cuando se aplican en compresas, especialmente las que contienen taninos (aliso, nogal, roble). Una fricción con zumo de limón puede ayudar a restablecer el color normal de la piel.

Las compresas resultan más fáciles de usar que las cataplasmas, aunque su efecto también resulta menos intenso.

María Clara  •  sábado, 9 de enero de 2010

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