La Patasola: terrorífica leyenda colombiana sobre la infidelidad

Tenebrosa historia colombiana sobre la deslealtad y los celos con impactante final

Azucena Zarzuela

La infidelidad puede tener consecuencias muy graves, sobre todo cuando entran en juego los celos. El dolor que tanto daño hace al que lo padece y a las víctimas es tan grande que, a veces, es insoportable. Nadie es propiedad de nadie, pero ninguna persona se merece ser engañada en temas de amor porque la verdad al final siempre se abre camino y triunfa, y es cuando llegan los lamentos. El amor se ha de vivir en libertad, pero hay presiones sociales y familiares que lo pueden convertir en una cárcel. 

Para hablar de estos temas, en Diario Femenino vamos a recuperar la historia de la Patasola, una terrorífica leyenda colombina sobre la infidelidad y sus consecuencias más terribles. La tradición oral se ha encargado de crear un personaje que, en la actualidad, continúa dando auténtico miedo a todo aquel que escucha esta historia. ¿Te la vas a perder? 

La terrible historia colombiana de la Patasola

Comenzamos esta leyenda colombiana hablando de su personaje principal. Se trata de un personaje imaginario del folclore colombiano que ensalza la figura de las mujeres monstruo. Según cuenta el mito, estamos ante una mujer infiel que deshonró a sus hijos y que nunca supo darle a su esposo el lugar que se merecía. Pero vayamos a los hechos. 

Se cuenta que en tierras colombianas existió una mujer muy hermosa desposada con un campesino muy trabajador y honrado. La familia la completaban tres hijos, a cual más educado y cariñoso. El marido, para sacarla adelante y que nada les faltase, pasaba los días y casi también las noches vendimiando las cosechas del patrón. Trabajo duro para el esposo y soledad para la esposa. Mala combinación.

Y así fue como con el paso del tiempo con la ausencia del campesino nuestra protagonista empezó a coquetear y a dejarse seducir con los piropos y regalos del patrón. Y no hay nada más goloso para los vecinos que levantar el polvorín. Comenzaron los rumores y las habladurías, hasta que un día, un defensor de la honradez y la verdad, decidió poner en aviso y alerta al campesino sobre los asuntos amorosos de su mujer. Ahora es cuando los celos entran en escena.

El campesino ideó su venganza. Decidió hacer como si nada ocurriese y salir a vender la cosecha como si de cualquier día se tratara. Pero no era así. Pasó el día escondido en los alrededores de la casa. Vio como el patrón acudía a su cita con su esposa y al anochecer se armó de valor para entrar en su hogar y sorprender a los dos amantes abrazados en la cama. Empieza la tragedia.

El terrorífico final de la leyenda colombiana de la Patasola

La ira despertó a la venganza. El campesino cortó la cabeza del patrón con su machete. El horror y la sorpresa llevó a la mujer a intentar huir. Pero el demonio del marido hizo que saliera tras ella alcanzándole a cortarle una pierna. Desangrándose murió tan solo unas horas después que su amante. Desesperado y sin apenas ser consciente de sus actos, el campesino prendió fuego a la casa. Las llamas borraron su vergüenza y la justicia, que le impuso dos años de cárcel, serenó su alma. Tras su puesta en libertad, recuperó a sus hijos, pero la mirada de condena de sus vecinos hizo que decidiera abandonar la región y empezar una nueva vida lejos del escenario de la tragedia. Sin embargo, los recuerdos nunca le abandonaron.

Mientras el mundo de los vivos seguía su curso, en el mundo de los espíritus habitaba una mujer con una sola pata (nuestra Patasola). En una mezcla de furia y arrepentimiento su belleza se transformó en monstruosidad y la que había sido su dulce voz, en tenebrosos gritos.

Desde entonces las gentes colombianas aseguran haber visto a un ser tenebroso saltando con una sola pata y atrayendo a jóvenes con engaños al bosque donde se lanza sobre ellos para chuparles la sangre y triturar sus huesos con sus colmillos. Después desaparece con sus víctimas envuelta en una nube oscura. Sin embargo, para todo encantamiento también hay una solución. Para defenderse de la Patasola y no caer ante sus engaños uno debe rodearse de los animales del bosque y así ahuyentar a la bestia.

La Patasola todo lo perdió por una aventura en la que se vio envuelta por culpa de su soledad. Ahora, la tradición oral la mantiene viva, pero no como una hermosa joven como fue, sino como un monstruo manchado de sangre y dado gritos lastimeros.

Se dice también que este personaje ficticio fue ideado por los hombres celosos para tener bajo amenaza y asustadas a sus esposas, con el fin de que nunca les fueran infieles; así como para no ver a los animales del bosque como enemigos y feroces, sino como nuestros protectores.