Crisis de pareja por la familia política: no dejes que dañen tu relación

Cuando la familia de tu pareja se interpone en vuestra relación

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Te enamoras de una persona, pero esa persona suele venir con familia incluida. ¿Y qué hacemos con la familia política? Al margen de las leyendas urbanas sobre la mala relación entre suegra y nuera es cierto que algunas crisis de pareja se producen por la familia política. Porque una relación de pareja viene con todo el pack incluido: defectos, virtudes, trabajo, amigos, padres, madres, hermanos y demás familia. Te contamos qué hacer con la familia política para que no dejes que dañen tu relación.

¿Te puedes llevar bien con tu familia política?

La pregunta que muchas personas se hacen es si es posible llevarse bien con la familia política. La respuesta es sí, por supuesto. Pero también es verdad que a veces no ocurre, que a veces hay más tensiones de las deseables y que a veces la entrada en tu nueva familia no se hace con buen pie.

Y luego está el tipo de familia política que te ha tocado. Si se entrometen o no en la relación, si tienen respeto por vuestra relación y por la vida de su hijo o se creen con derecho a intervenir y decidir. ¿Tienes suerte con la familia política que te ha tocado? No temas, porque en la mayoría de los casos la relación es cordial y respetuosa. Otra cosa es que os gustéis mutuamente, algo que no es necesario para llevarse bien.

Cómo evitar una crisis de pareja por la familia política

Pero vayamos al peor escenario. Ese que nos cuentan las amigas, que has vivido con una relación anterior o que estás sufriendo en tus carnes en estos momentos. No eres bienvenida a tu familia política y el rechazo es mutuo. En el medio se encuentra tu pareja, que o no sabe cómo actuar o lo sabe perfectamente pero no se atreve a hacerlo. ¿Cómo evitar una crisis en la relación?

Porque a veces no se trata solo de que no os gustéis. A veces se trata de intromisiones directas en la relación participando de decisiones que solo os afectan a vosotros como vuestra casa, vuestras aficiones o incluso la educación de los niños. Hay familias que no saben distinguir lo que es un asunto familiar de lo que es un asunto de pareja. Habrá que aclarárselo, ¿verdad?

+ Pon un poco de distancia

La distancia es la medicina para todos los males. Si podéis poner un océano de por medio entre vosotros y la familia política, mejor que mejor. Si no es posible, mantén al menos las distancias, en otra ciudad o en otro barrio. Y recuerda que no está escrito en ningún lugar que tengas que ir a comer los domingos con tus suegros. Esto se lo puedes dejar bien claro a tu pareja.

+ Hacer cosas por separado

Que tu no vayas a comer los domingos con tus suegros no quiere decir que tu pareja no pueda ir. Son su familia y no puedes pretender que rompa el contacto con ellos solo porque no os hayáis caído en gracia. Además no sois siameses, ¿verdad? Podéis hacer mil cosas por separado.

+ No hagas caso a las indirectas

Va a ser inevitable algún encuentro con la familia de tu pareja. Bien, vayamos sin esa actitud pasivo agresiva o directamente agresiva. Envuélvete en una capa de jabón y que te resbalen las indirectas de tu suegra o de tu cuñado.

+ Paciencia y empatía

Un poco de paciencia tampoco viene mal cuando se trata de la familia de tu pareja. La empatía sirve para todo en el mundo de las relaciones, incluso para entender que tu pareja adora a su familia y que los quiere tal y como son.

+ Pon los límites necesarios 

Estás en tu derecho a poner límites. Su familia puede no quererte, pero no puede faltarte al respeto. No es algo que tengas que aguantar por amor porque, ¿qué pasa con el amor que siente tu pareja por ti? Además, las intromisiones de la familia política en la relación no es algo que tengas que frenar tú. Las tiene que frenar tu pareja. Pregúntate y pregúntale por qué no lo hace y saca tus propias conclusiones.

Y tú, ¿qué tal te llevas con tu familia política?